¿Qué es Schiaparelli? Es dedicación a lo inesperado, lo arriesgado, lo exuberante. Esta filosofía puede encontrarse en piezas como la parca masculina oversize, confeccionada en tejido denim con joyas doradas; la voluminosa gabardina de piel o los pantalones navy de corte cowboy. También podemos encontrar estos atributos en la joyería, colgantes oversize, pendientes y anillos que combinan la absurdez dadaísta con proporciones fanfarronas. Una fila de anillos inspirados en muelas (con cada una de las filas incrustadas en cristales) para cada dedo
La insistente audacia de los elementos decorativos se yuxtapone con una sobria elegancia. La colección, compuesta casi por completo por una paleta de tonos negros, blanco marfil y azul marino está pensada para ser un lienzo, una serie de uniformes que la mujer que la lleve puede decorar tanto (o tan poco) como quiera. Las piezas permiten la libertad de expresión, tanto si eso significa un grito como un suspiro.
Podemos encontrar la misma improbable pero armoniosa relación entre lo sencillo y lo extravagante en el nuevo bolso Elsa, presentado en dos nuevas versiones: una decorada con una boca metálica y la otra con adornos inspirados en todos los códigos de la maison (un diente, una oreja, un candado, etc.), joyería no solo para la piel, sino también para el bolso.
Esa fascinación por las partes del cuerpo se extiende a nuestras piezas con adornos inspirados en bustos y en el pecho femenino. A veces, como ocurre con el detalle de bustos dorados de piel o el jersey de lana color crema hecho a mano, son flexibles y suaves (en este caso, fueron inspiradas por un par de gafas de sol de Man Ray de los años 30). En otras ocasiones, son más robustas, como si de una protección se tratase: serias con conciencia de sí mismas. En ambos casos, son un tributo al cuerpo en sí mismo (su hermosa cualidad escultural, sus asombrosas formas). Elsa Schiaparelli veía la anatomía no solo como una inspiración, sino como un patio de juegos. Comparto con ella esa creencia. Esa combinación, entre ingenio y sorpresa, es lo que definía su trabajo. Espero que también defina el mío.
Daniel Roseberry – París, marzo 2020













