El sector de la moda, el textil y el calzado es uno de los más intensivos en recursos del mundo contemporáneo y, al mismo tiempo, uno de los que mayor volumen de residuos genera al final de su ciclo de vida. Frente a este desafío estructural, en España ha surgido una iniciativa pionera que busca transformar el enfoque tradicional de gestión de residuos hacia un modelo más sostenible, eficiente y colaborativo: RE-VISTE, el primer Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) de residuos textiles y de calzado operando en el país.
Un SCRAP para textil y calzado: la respuesta del sector a la economía circular
RE-VISTE nace como una asociación sin ánimo de lucro formada por algunas de las principales empresas del retail y la moda en España —entre ellas grandes marcas de textil, calzado, deporte y hogar— que han decidido adoptar de forma voluntaria un sistema de recogida y gestión de residuos textiles y de calzado, anticipándose al marco normativo que la próxima legislación en materia de residuos y economía circular exigirá a partir de 2025.
El sistema, que ya cuenta con la participación activa de firmas como Inditex, H&M, Decathlon, El Corte Inglés, Mango, IKEA o Primark, no solo representa un cumplimiento normativo adelantado: pretende implantar un modelo que permita alargar la vida útil de la ropa, el calzado y los textiles del hogar mediante la reutilización, la clasificación y el reciclaje.
En este contexto, RE-VISTE ha puesto en marcha proyectos piloto de recogida de residuos textiles y de calzado, distribuyendo contenedores específicos en municipios piloto que permiten estudiar los flujos, las tipologías de materiales recogidos y las mejores prácticas para su tratamiento. El objetivo es construir un modelo replicable a nivel nacional, que facilite las infraestructuras necesarias para la recogida separada de estos residuos y su gestión eficaz en plantas especializadas.
El proceso se basa en fases claramente estructuradas: desde la captación de prendas y calzado usados, incluso en mal estado, hasta su transporte y separación en plantas de preselección; allí se separan aquellos artículos que pueden ser reutilizados de los que deben ser reciclados o derivados a procesos de clasificación más avanzados.
De la gestión a la transformación
RE-VISTE pone en relieve no solo la puesta en marcha de estos proyectos piloto, sino también el enfoque estratégico hacia la economía circular y el diseño sostenible. Recabar y canalizar el residuo textil y el calzado a través de un sistema colectivo permite, según la propia asociación, cerrar ciclos productivos, reducir el impacto ambiental de la moda y generar oportunidades económicas asociadas al reciclaje industrial.
En un momento en el que el reciclaje textil tradicional apenas alcanza tasas muy bajas —estudios y cifras globales apuntan a que solo alrededor del 1 % de la ropa se recicla en nuevas prendas a nivel mundial—, iniciativas como RE-VISTE ofrecen un modelo tangible para mejorar significativamente los resultados operativos y ambientales.
Además, la entidad trabaja de la mano de organismos como la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para supervisar el proyecto, garantizar su eficacia y producir recomendaciones que puedan ayudar a otros municipios a adoptar prácticas similares.
El informe de ISTAS/CCOO: diagnóstico profundo ante la RAP
Por su parte, el informe de ISTAS/CCOO sobre el sector del textil y el calzado ante la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) ofrece un análisis complementario de la situación actual y las perspectivas regulatorias y sectoriales. Este informe, disponible en la página web de RE-VISTE, diagnostica las debilidades estructurales del sector, las exigencias que plantea el marco normativo y las oportunidades de innovación y cohesión empresarial que surgen de la implementación de la RAP.
El concepto de RAP implica que los productores no solo sean responsables de los costes de gestión de sus residuos, sino que integren esta responsabilidad desde el diseño del producto. Es decir, asegura que desde la concepción misma de una prenda o par de zapatos se piense en su reciclabilidad, durabilidad y reutilización futura.
Según este diagnóstico, la obligación de incorporar la RAP traerá consigo desafíos importantes para las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas del sector, que deben adaptarse a nuevas exigencias logísticas, económicas y tecnológicas. Sin embargo, también supone un impulso para modernizar procesos productivos, mejorar eficiencia y competitividad, y colaborar de forma colectiva en sistemas como RE-VISTE que facilitan el cumplimiento de los objetivos regulatorios.
Retos compartidos: del reciclaje técnico a la colaboración sectorial
Tanto RE-VISTE como la evaluación de ISTAS/CCOO coinciden en un punto crucial: la transición hacia un modelo circular es un reto colectivo y sistémico, que exige no solo voluntad normativa, sino también inversiones en infraestructuras, tecnologías de reciclaje, formación profesional y colaboración entre empresas, administraciones y sociedad civil.
Así, la experiencia piloto y los mecanismos de gestión colectiva que promueve RE-VISTE se convierten en un laboratorio de innovación social y empresarial, capaz de anticipar soluciones técnicas y organizativas que respondan tanto a los mandatos regulatorios como a las expectativas de una sociedad cada vez más sensibilizada con la sostenibilidad.
Hacia un nuevo paradigma: reutilizar, reciclar, repensar
La combinación del impulso normativo —como el que plantea la RAP— con iniciativas voluntarias y colaborativas como RE-VISTE apunta hacia un nuevo paradigma donde la moda y el textil dejan de ser actividades lineales para convertirse en procesos circulares integrados con su entorno social y ambiental.
Solo a través de este enfoque integral, que combine gestión eficiente de residuos, diseño sostenible y cooperación sectorial, será posible transformar un modelo de “usar y tirar” en uno donde el residuo sea visto como recurso y oportunidad para la industria, el empleo y el planeta.
El informe de ISTAS/CCOO: la economía circular en el textil y el calzado es necesaria e inaplazable
El informe elaborado por ISTAS–Fundación 1º de Mayo (CCOO) constituye un diagnóstico exhaustivo del estado actual del sector textil y del calzado en España ante la inminente implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), tal y como se plantea en el proyecto de Real Decreto impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Su objetivo principal es analizar las debilidades estructurales del sistema actual, evaluar los riesgos asociados a una aplicación acelerada de la RAP y, al mismo tiempo, identificar oportunidades estratégicas para avanzar hacia un modelo de economía circular realista y socialmente justo.
Como conclusión general, ISTAS/CCOO defiende que la transición hacia la economía circular en el textil y el calzado es necesaria e inaplazable, pero debe realizarse de forma progresiva, realista y participada. El éxito de la RAP dependerá de que los objetivos estén alineados con la capacidad real del sistema, de que se acompañen de inversiones en infraestructuras y formación, y de que se garantice un reparto equitativo de responsabilidades entre todos los actores, incluidos los grandes operadores internacionales.
Este enfoque refuerza el valor de iniciativas colectivas como los SCRAP del sector, que pueden actuar como herramientas clave para articular la transición, siempre que cuenten con un marco normativo estable, consensuado y orientado al desarrollo industrial y social.
Un punto de partida crítico: mucha generación de residuos y poca circularidad
El informe parte de un dato contundente: en España se generan cerca de 900.000 toneladas anuales de residuos textiles y de calzado, de las cuales aproximadamente el 88 % acaba en vertederos. Solo una pequeña fracción se recoge de forma separada y, aun así, una parte relevante termina siendo incinerada o exportada fuera de la Unión Europea, sin tratamiento previo. La reutilización efectiva y el reciclaje material siguen siendo muy marginales.
Esta situación se ve agravada por la insuficiente capacidad instalada de clasificación y preparación para la reutilización. Las infraestructuras existentes no están preparadas para absorber ni el volumen actual ni el crecimiento previsto de la recogida separada que exigirá la normativa futura. Como consecuencia, gran parte del residuo se exporta sin valor añadido, lo que supone una pérdida de oportunidades industriales y de empleo en el territorio.
Un sistema al límite: calidad del residuo y crisis del mercado internacional
El informe advierte de que el sector de la recogida y gestión del residuo textil se encuentra al borde del colapso. Entre las causas principales destacan:
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El empeoramiento de la calidad del residuo, debido a la proliferación de prendas de bajo coste, escasa durabilidad y rápida obsolescencia.
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El exceso de oferta en los mercados internacionales de segunda mano y reciclaje, especialmente en países tradicionalmente receptores como Pakistán, Bangladesh o India, que muestran signos claros de saturación.
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La creciente presión de operadores internacionales y plataformas de comercio electrónico, cuyos productos plantean serias dificultades de control y trazabilidad.
Este contexto pone de manifiesto que la simple recogida no garantiza la circularidad si no va acompañada de diseño sostenible, control del mercado y desarrollo industrial del reciclaje.
Un reto tecnológico y formativo aún pendiente
ISTAS/CCOO subraya que la tecnología de reciclaje textil y de calzado se encuentra todavía en una fase incipiente. Aunque existen proyectos piloto y avances técnicos prometedores —especialmente en reciclaje químico y termo-mecánico—, su viabilidad económica y su escalado industrial requieren inversiones sostenidas, apoyo público y seguridad regulatoria.
A ello se suma una importante carencia formativa: el sector carece de perfiles profesionales especializados en circularidad textil, reciclaje avanzado y ecodiseño. Sin una estrategia clara de capacitación, la transición puede verse seriamente limitada.
El impacto de la RAP: riesgos si no se aplica de forma progresiva
El informe identifica múltiples riesgos asociados a una implantación acelerada o poco consensuada de la RAP. Entre los más relevantes destacan:
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Falta de infraestructuras suficientes para cumplir objetivos de recogida y reciclaje muy ambiciosos en plazos cortos.
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Impacto económico desproporcionado sobre las pymes, que representan el 95 % del tejido empresarial del sector y cuentan con menor capacidad financiera para absorber nuevos costes.
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Incertidumbre tecnológica, que frena decisiones de inversión ante el riesgo de obsolescencia prematura.
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Déficit de diálogo y coordinación entre administraciones, empresas, gestores de residuos y agentes sociales.
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Problemas de competencia desleal derivados del comercio electrónico internacional y de productores extracomunitarios con escaso control efectivo.
Desde la perspectiva sindical, el establecimiento de responsabilidades financieras con efectos retroactivos y objetivos poco realistas puede generar tensión social, pérdida de competitividad y desconfianza en el propio sistema.
Una oportunidad estratégica para reindustrializar y crear empleo verde
Pese a este diagnóstico crítico, el informe insiste en que la RAP también representa una oportunidad histórica para transformar el sector. Bien diseñada, puede convertirse en una palanca para:
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Impulsar una industria nacional del reciclaje textil, hoy prácticamente inexistente.
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Generar empleo verde de calidad, ligado a nuevas plantas de clasificación, reciclaje e I+D+i.
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Reforzar la resiliencia de la cadena de suministro, sustituyendo progresivamente materias primas vírgenes por materias primas secundarias.
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Potenciar el mercado de segunda mano, mediante incentivos fiscales y políticas activas de sensibilización.
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Mejorar la competitividad y el liderazgo internacional del sector de la moda español, uno de los más relevantes a escala global.
Transición sí, pero con realismo y consenso
Así las cosas, RE-VISTE reconoce en su página web que la economía circular del textil y el calzado no se construye de un día para otro. Tal y como señala el informe de ISTAS/CCOO, requiere tiempo, inversión y adaptación tanto de las empresas como de los hábitos de consumo. En esta línea, señalan desde RE-VISTE, los ciudadanos han de interiorizar un consumo responsable, el cuidado de los productos, la reparación, la reutilización y finalmente la correcta separación de estos productos cuando haya que desprenderse de ellos. Todos ellos son gestos sencillos que, convertidos en hábitos, harán que el sistema avance, sostienen desde la organización.
Entender el presente del reciclaje de textil y calzado, con sus límites y sus oportunidades, es el primer paso para participar de manera informada en una transición que ya está en marcha y que marcará el futuro del sector, concluyen desde RE-VISTE.
















