El sindicato UGT ha protagonizado este pasado viernes 17 de abril una jornada de movilizaciones en todo el país para mostrar su rechazo frontal al nuevo convenio estatal del comercio textil y de la moda. La organización lo considera un acuerdo “vergonzoso” que perjudica directamente a miles de trabajadores del sector.
Las protestas, impulsadas por la federación FeSMC-UGT, han reunido a miles de delegados y delegadas que han denunciado un texto pactado entre CCOO, Fetico y la patronal ARTE, al que acusan de consolidar un modelo laboral precario.
Críticas por salarios bajos y pérdida de derechos
UGT ha decidido no firmar el convenio al considerar que no responde a las necesidades reales de las plantillas del comercio textil. Según el sindicato, el acuerdo fija salarios insuficientes que no se ajustan al actual coste de la vida, lo que agrava la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.
Además, denuncia que el texto introduce mecanismos que aumentan la disponibilidad de las plantillas sin una compensación adecuada. Esto se traduce, según la organización, en una mayor desregulación del tiempo de trabajo, con efectos negativos sobre la conciliación laboral y personal.
El sindicato advierte de que estas medidas afectan especialmente a colectivos vulnerables dentro del sector, como las mujeres y las personas con contratos a tiempo parcial, que ya sufren condiciones laborales más inestables.
Cantabria se suma con una huelga masiva en el sector
En paralelo a las movilizaciones estatales, Cantabria ha vivido una jornada de huelga general en el comercio textil con un seguimiento destacado. Según datos de UGT, entre el 60% y el 65% de las plantillas afectadas por el convenio estatal secundaron el paro, lo que supone alrededor de 3.000 personas trabajadoras.
La responsable del sector en la comunidad, Noemí Secadas, ha reconocido la dificultad de paralizar la actividad en grandes cadenas, aunque ha subrayado el “gran respaldo” obtenido. El convenio afecta principalmente a empresas de gran tamaño, con al menos 400 empleados, amplia superficie comercial o presencia en varias comunidades autónomas.
Desde el sindicato se reclama que Cantabria quede excluida del convenio estatal, como ya ocurre en otras regiones. Según denuncian, su aplicación supondría la pérdida de derechos laborales consolidados, como pluses, festivos o condiciones sobre jornadas en fines de semana, además de una reducción salarial.
UGT advierte además de un posible efecto arrastre: aunque inicialmente el convenio afecta a grandes empresas, temen que acabe extendiéndose al conjunto del sector si no se frena su implantación.
Acusaciones de “blanqueamiento” a la patronal
Desde FeSMC-UGT se sostiene que el convenio responde más a los intereses empresariales que a los de los trabajadores, y califican su firma como una “grave irresponsabilidad sindical”. A su juicio, el acuerdo consolida fórmulas de contratación y organización de la jornada que incrementan la precariedad en un sector históricamente marcado por salarios ajustados.
En este contexto, la responsable estatal del área, Lola Luna, ha defendido la postura del sindicato con contundencia, asegurando que UGT “sabe decir no” cuando las condiciones no garantizan derechos laborales dignos.
La dirigente sindical ha acusado a la patronal de utilizar el diálogo social como una herramienta de imagen, mientras, según denuncia, mantiene prácticas que perjudican a quienes sostienen el sector con su trabajo diario.
Las movilizaciones de este viernes marcan un nuevo episodio en el conflicto laboral dentro del comercio textil, donde el desacuerdo entre sindicatos refleja la tensión existente en torno a las condiciones laborales de un sector clave en la economía española.
Mientras tanto, desde Cantabria ya se advierte de que las movilizaciones continuarán si no se atienden sus reivindicaciones. El conflicto, lejos de cerrarse, apunta a intensificarse en las próximas semanas en distintos territorios.














