La temporada de bodas de invierno está llegando a su fin y, con ella, las novias de primavera buscan un planteamiento diferente a la hora de escoger sus vestidos. Diseños únicos y, de nuevo, personalizados y exclusivos, donde los acabados ligeros, los volúmenes etéreos y los blancos más brillantes, se convierten en los grandes protagonistas. En las señas de identidad de un vestido que busca reflejar frescura, revitalizar a la novia y, sobre todo, hacerla brillar en su gran día.
Alex Vidal confirma que esta temporada el universo nupcial nos invita a pensar en diseños mucho más ligeros, donde el movimiento y la luz son los grandes protagonistas. “Diseñar un vestido de novia para esta estación implica trabajar con tejidos que respiren, que acompañen el cuerpo de forma natural y que resulten agradables durante todo el día”, explica, sin renunciar por ello a la estructura ni a la presencia que requiere un vestido nupcial.
La naturaleza cambiante de la primavera también condiciona el diseño. Y lo hace de forma que la versatilidad se convierte en una aliada fundamental, donde las “capas sutiles o piezas que se puedan retirar, como mangas ligeras o sobrevestidos”, según explica, se convierten en soluciones que permiten adaptar el vestido a las distintas horas del día y a los cambios de temperatura sin perder coherencia estética y sumándonos a la tendencia de los vestidos desmontables por los que, cada vez, la novia millennial apuesta más.
En cuanto a las siluetas, Alex Vidal se inclina por propuestas menos rígidas, pensadas para dialogar con el entorno. Con una atmósfera en la que funcionan especialmente bien los vestidos que fluyen y se integran de manera natural en espacios exteriores como jardines o fincas, donde, como él mismo señala, “las formas excesivamente estructuradas dejan paso a diseños que se mueven con la novia”, explica.
Por último, la luz primaveral se convierte en un elemento clave del diseño. Una luz suave y favorecedora que, según el diseñador, permite trabajar con “transparencias delicadas, bordados finos o tejidos con matices”, detalles que no siempre se perciben a primera vista, pero que cobran vida cuando el vestido se mueve y se expone a la luz natural.










