Texlimca y Gerescal impulsan un proyecto pionero para demostrar la viabilidad del reciclaje textil posconsumo de circuito cerrado

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Texlimca y Gerescal impulsan un proyecto pionero para demostrar la viabilidad del reciclaje textil posconsumo de circuito cerrado
● La construcción de una verdadera economía circular para el sector textil y calzado español sigue avanzando con proyectos capaces de conectar la recogida de residuos, el reciclaje de fibras y la fabricación de nuevas prendas dentro de un mismo ecosistema productivo local.

● En este contexto, Texlimca y Gerescal han celebrado una jornada de trabajo para analizar los avances del denominado Piloto 2026, una iniciativa concebida para validar un modelo integral de reciclaje textil closed loop basado en recursos y capacidades industriales de proximidad.

● El encuentro también ha permitido conocer el estado de desarrollo de la futura planta automatizada de preparación para el reciclaje textil que Texlimca construye en Alzira, una instalación llamada a convertirse en una infraestructura estratégica para el desarrollo de la nueva industria del reciclaje textil posconsumo en España.

11 de junio de 2026

Texlimca y Gerescal impulsan un proyecto pionero para demostrar la viabilidad del reciclaje textil posconsumo de circuito cerrado

Un proyecto para cerrar el círculo del textil

La transición hacia una economía circular en la industria de la moda requiere algo más que sistemas de recogida de residuos. Exige la creación de cadenas de valor capaces de reincorporar esos materiales al proceso productivo, transformándolos nuevamente en recursos útiles para la fabricación de nuevos productos.

Ese es precisamente el objetivo que persigue el Piloto 2026 desarrollado por Texlimca y Gerescal. Ambas compañías trabajan conjuntamente para medir, validar y demostrar la viabilidad técnica, económica e industrial de un circuito completo de reciclaje mecánico de circuito cerrado (closed loop) que permita transformar residuos textiles posconsumo en nuevas materias primas destinadas a la producción de textiles.

La iniciativa busca demostrar que es posible construir una cadena industrial plenamente funcional donde los residuos textiles recuperados regresen al mercado convertidos en nuevas prendas, reduciendo la dependencia de materias primas vírgenes y minimizando el impacto ambiental del sector.

Una cadena de reciclaje con ADN local

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su apuesta por el desarrollo de capacidades productivas de proximidad.

Tanto Texlimca como Gerescal defienden la necesidad de crear un modelo industrial capaz de mantener el valor económico de los materiales dentro del territorio, favoreciendo la creación de empleo, la innovación tecnológica y el fortalecimiento del tejido empresarial local.

El planteamiento contempla aprovechar recursos, infraestructuras y conocimiento técnico existentes en el entorno para desarrollar una cadena de reciclaje textil integrada que abarque desde la recogida y clasificación del residuo hasta la producción de nuevas fibras y prendas.

Esta visión responde a una tendencia cada vez más presente en Europa, donde las políticas de economía circular buscan reducir la externalización de residuos y fomentar el desarrollo de capacidades industriales propias para el reciclaje de materiales estratégicos.

El desafío de convertir residuos en nuevas materias primas

La gestión de los residuos textiles se ha convertido en uno de los grandes retos ambientales y económicos para la industria de la moda.

La entrada en vigor de nuevas normativas europeas, junto con la futura implantación de los sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), está acelerando la necesidad de desarrollar soluciones industriales capaces de procesar grandes volúmenes de textiles posconsumo.

En este contexto, el Piloto 2026 pretende aportar evidencias concretas sobre la viabilidad de un modelo basado en el reciclaje mecánico, una tecnología que permite recuperar fibras textiles para reincorporarlas a nuevos procesos de fabricación.

La validación de este tipo de circuitos resulta fundamental para avanzar hacia una industria donde los residuos dejen de considerarse un problema y pasen a ser una fuente estable de materias primas secundarias.

La futura planta de Alzira, pieza clave del proyecto

Durante la jornada de trabajo, los equipos de ambas organizaciones tuvieron la oportunidad de conocer los avances de la nueva planta automatizada de preparación para el reciclaje textil que Texlimca está desarrollando en Alzira.

La instalación, cuya entrada en funcionamiento está prevista para finales de 2026, aunque algunas previsiones sitúan el inicio de actividad a comienzos de 2027, representa uno de los proyectos industriales más relevantes actualmente en marcha dentro del ámbito del reciclaje textil en España.

Su función será preparar los materiales procedentes de la recogida selectiva para su posterior transformación mediante procesos de reciclaje mecánico o químico, garantizando la calidad y trazabilidad de las materias primas secundarias obtenidas.

Capacidad para más de 4.000 toneladas anuales

Según los datos facilitados por las compañías, la planta contará inicialmente con capacidad para preparar más de 4.000 toneladas anuales de material destinado al reciclaje fibra a fibra.

Este volumen permitirá generar una cantidad significativa de materia prima secundaria para abastecer procesos industriales orientados a la fabricación de nuevos productos textiles.

Además, el proyecto ha sido diseñado con una visión de crecimiento progresivo. Los responsables de la iniciativa prevén ampliar la capacidad de tratamiento en fases posteriores para responder al aumento previsto de los residuos textiles recogidos de forma selectiva durante los próximos años.

La escalabilidad de la instalación constituye uno de sus elementos estratégicos más importantes de cara al futuro desarrollo del sector.

La colaboración como motor de la nueva industria circular

Tanto Texlimca como Gerescal coinciden en que la construcción de una verdadera economía circular para el textil no puede depender de actores aislados.

El éxito de iniciativas como el Piloto 2026 requiere la implicación coordinada de empresas, gestores de residuos, fabricantes, centros tecnológicos, administraciones públicas y organismos de investigación.

La colaboración entre estos agentes resulta esencial para resolver desafíos técnicos, desarrollar nuevas soluciones de reciclaje, garantizar la calidad de los materiales recuperados y crear mercados capaces de absorber las nuevas materias primas obtenidas a partir de residuos posconsumo.

La cooperación aparece así como uno de los principales factores de competitividad para el futuro del sector.

Hacia una industria textil más competitiva y sostenible

Los promotores del proyecto consideran que el desarrollo de capacidades industriales de reciclaje textil representa una oportunidad estratégica para el conjunto de la cadena de valor.

Además de contribuir a reducir el impacto ambiental de la moda, estos modelos permiten generar nuevas actividades económicas, fortalecer la autonomía industrial y responder a las crecientes exigencias regulatorias en materia de sostenibilidad.

La posibilidad de producir materias primas secundarias a partir de residuos locales también abre nuevas oportunidades para fabricantes y marcas interesadas en incorporar contenido reciclado a sus colecciones.

En un escenario marcado por la escasez de recursos y la creciente presión sobre las cadenas globales de suministro, el reciclaje textil se perfila como una pieza fundamental para garantizar la competitividad futura del sector.

Del proyecto piloto a la transformación industrial

Más allá de los resultados concretos que pueda ofrecer el Piloto 2026, la iniciativa representa un ejemplo del cambio de paradigma que está experimentando la industria textil europea.

La combinación de innovación tecnológica, inversión industrial y colaboración empresarial está permitiendo avanzar desde proyectos experimentales hacia modelos capaces de operar a escala industrial.

La futura planta de Alzira y el trabajo conjunto desarrollado por Texlimca y Gerescal muestran cómo el reciclaje textil posconsumo comienza a consolidarse como una actividad económica con capacidad real para transformar la cadena de valor de la moda.

El objetivo final es construir un sistema donde las prendas no terminen su vida útil como residuos, sino que se conviertan en el punto de partida de nuevos ciclos productivos, manteniendo el valor de los materiales dentro de la economía y acercando al sector textil a los principios de una verdadera circularidad.

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