En un momento en el que la moda es cuestionada por su impacto ambiental y social, la empresa Saitex se posiciona como uno de los actores más innovadores y responsables de la industria textil. Con sede en Vietnam y presencia en Estados Unidos, la compañía acaba de presentar su Informe de Impacto 2024, un documento que refleja su apuesta por un modelo de economía circular, su inversión en energías limpias y su profundo compromiso con las comunidades.
Fundada en 2001, Saitex ha recorrido un camino singular: de ser un simple fabricante de prendas de mezclilla pasó a convertirse en un ecosistema que integra fábricas, un molino de tejidos, proyectos de reciclaje creativo como STELAPOP, programas de empleo inclusivo como REKUT y colaboraciones con marcas internacionales que buscan certificaciones de sostenibilidad de máximo nivel.
Personas: la sostenibilidad empieza desde dentro
La filosofía de Saitex se apoya en la convicción de que un negocio debe ser una fuerza de cambio positivo. Bajo este principio, en 2024 se puso en marcha el proyecto Gaia x Saitex Employee Project, que movilizó a 4.000 trabajadores en una acción colectiva: recolectar ropa, calzado, juguetes y dispositivos electrónicos en desuso.
Los objetos, vendidos a través de una plataforma digital o donados, financiaron la plantación de 123 árboles, extendieron la vida útil de más de 4.000 productos y evitaron la emisión de 481 toneladas de CO₂, además de ahorrar más de 915.000 metros cúbicos de agua.
Este tipo de iniciativas no solo refuerzan la conciencia ambiental de los empleados, sino que también fortalecen el vínculo entre la acción diaria en el trabajo y el impacto positivo global. En paralelo, la compañía mantiene políticas activas de igualdad de oportunidades, diversidad, formación continua y condiciones laborales seguras, consolidando una cultura organizacional inclusiva y participativa.
Naturaleza: innovación al servicio del planeta
El informe revela que Saitex se ha consolidado como un referente en la producción de tejidos certificados. En 2024, un 18% de las telas producidas en su molino alcanzaron el estándar Gold de Cradle to Cradle Certified®, mientras que otro 18% fue reconocido con la certificación bluesign®, lo que garantiza procesos limpios y libres de sustancias nocivas.
En el apartado energético, los avances son igualmente notables: pese a que la producción textil aumentó un 25%, las emisiones se redujeron en un 18% gracias a la instalación de techos solares y a la optimización de procesos. Solo en la planta de confección, el consumo eléctrico por prenda bajó de 4,307 kWh en 2023 a 4,014 kWh en 2024.
Los planes de futuro son aún más ambiciosos. Para 2026, la compañía prevé alcanzar un 35% de cobertura solar en todas sus instalaciones y, para 2027, funcionar con un 100% de energías renovables, combinando energía solar con compras directas de energía verde de la red nacional.
Tecnología: el futuro de la moda circular
Saitex también apuesta por la tecnología como motor de cambio. Sus fábricas ya funcionan como “smart factories”bajo los principios de la Industria 4.0, con inteligencia artificial, robótica, sistemas de trazabilidad digital y análisis de datos en tiempo real.
En 2024, la empresa avanzó en su proyecto STELAPOP, un programa que reutiliza textiles para sustituir la madera en mobiliario y objetos de interior. La gran novedad fue la incorporación de tecnología NFC, que permite almacenar datos sobre el origen de los materiales y garantizar la trazabilidad del producto. Este avance le valió el Material Innovation Award en la feria internacional TISE de Las Vegas.
Además, Saitex colabora con plataformas como Made2Flow para perfeccionar sus evaluaciones de ciclo de vida (LCA), una herramienta que mide el impacto ambiental de cada prenda desde la producción hasta su fin de vida útil.
Agua y residuos: un modelo de circularidad en práctica
El agua, recurso crítico en la industria textil, es uno de los ámbitos donde Saitex ha marcado la diferencia. Desde 2016, su planta de lavandería opera con un sistema de circuito cerrado que recicla el 98% del agua utilizada, limitando a un 2% la pérdida por evaporación. En 2024, pese a un aumento en la producción, la empresa logró mantener estable el consumo hídrico en el molino y trabaja en la implementación de una planta de tratamiento de aguas residuales cerrada que entrará en funcionamiento en 2025.
En cuanto a residuos, el 40% del lodo generado en los procesos de tratamiento se reutilizó en la fabricación de ladrillos y bloques de construcción, mientras que los restos textiles se transformaron en nuevos materiales a través de STELAPOP. El objetivo declarado: llegar a cero residuos mediante la reducción, reutilización y reciclaje de subproductos.
Comunidad: un impacto más allá de la fábrica
El compromiso de Saitex con las comunidades locales es uno de los capítulos más destacados del informe. En 2024, la empresa amplió en un 60% su alcance social, beneficiando a 13.245 personas mediante proyectos que incluyen:
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Every Drop Counts, que distribuye alimentos y medicinas a familias vulnerables.
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El Programa 4Ps, que apoya a orfanatos en distintas regiones de Vietnam.
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REKUT, que fomenta la inclusión laboral de personas con discapacidad.
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Clean Water Project – Anh Chị Em, que perforó pozos en comunidades rurales para garantizar acceso a agua potable en escuelas y hogares.
Además, las granjas regenerativas instaladas en sus fábricas cosecharon más de 7 toneladas de frutas y verduras orgánicas en 2024, destinadas de forma gratuita al personal, con especial atención a mujeres embarazadas, personal de limpieza y comunidades vecinas.
Un modelo de referencia para la moda responsable
Los datos del Informe de Impacto 2024 confirman que Saitex no solo está reduciendo sus emisiones y optimizando recursos, sino que también está marcando un camino hacia un modelo de producción circular, inclusivo y tecnológicamente avanzado.
Con objetivos claros —energía 100% renovable en 2027, cero residuos y sistemas de trazabilidad digital—, la compañía demuestra que es posible unir moda, sostenibilidad y compromiso humano. En un sector habitualmente criticado por su huella ambiental, Saitex se erige como prueba de que otra manera de fabricar y consumir moda es posible.










