El sector de la moda sostenible y el reciclaje industrial marca un nuevo hito. Reju, la compañía pionera en la regeneración textil, ha anunciado de forma oficial la apertura de su nuevo Centro de Investigación y Desarrollo (I+D) en Conshohocken, Pensilvania. Este complejo se convierte en el primer centro de investigación propio de la firma en Norteamérica, un paso crucial para materializar la economía circular a nivel global.
El nuevo epicentro de la innovación circular en Pensilvania
El flamante laboratorio no nace de forma aislada, sino que se ubica estratégicamente dentro del actual centro de investigación de Materiales Avanzados y Catalizadores de Technip Energies. Esta alianza de infraestructuras permitirá a Reju acelerar de forma drástica la implantación de sus avanzadas tecnologías de reciclaje. El objetivo prioritario del complejo será el diseño y optimización de soluciones circulares de próxima generación, destinadas a cambiar las reglas del juego de la gestión de residuos.
De los laboratorios de IBM al escalado industrial
La inauguración de este espacio en Conshohocken supone también un importante movimiento estratégico de personal y conocimiento: el traslado definitivo del equipo principal de investigación de Reju. Este bloque científico operaba hasta ahora desde el prestigioso Centro de Investigación Almaden de IBM, situado en San José, California. Fue precisamente en esas instalaciones de Silicon Valley donde nació y se perfeccionó la tecnología de despolimerización VolCat de Reju, el núcleo científico de la compañía.
VolCat: El catalizador que redefine el reciclaje químico
El sistema VolCat representa una disrupción en la industria textil. Se trata de un método de reciclaje químico catalítico capaz de descomponer el poliéster a nivel molecular para transformarlo de nuevo en materias primas completamente reutilizables y con la misma calidad que los materiales virgenes. Con la nueva sede, el equipo liderado por Gregory Breyta, director de I+D de Reju, asume el reto de llevar este proceso desde el entorno puramente académico hacia una industrialización masiva y viable.
“Me entusiasma incorporarme a una empresa tan innovadora y formar parte del equipo que está impulsando esta tecnología hacia su industrialización, al tiempo que desarrolla la infraestructura necesaria para hacer posible un auténtico reciclaje de textil a textil posconsumo a gran escala”, afirmó Breyta tras el anuncio.
Viabilidad y soluciones complejas para tejidos mezclados
Las actividades diarias en el centro de Pensilvania cubrirán de forma integral todo el proceso de desarrollo textil. Los científicos trabajarán desde los estudios iniciales de viabilidad hasta la producción a escala de kilogramos. Las líneas de investigación prioritarias no solo se centrarán en el poliéster puro, sino que abordarán uno de los mayores dolores de cabeza del sector: las soluciones para tejidos mezclados y el desarrollo de nuevas rutas de química circular. Esto reducirá drásticamente el tiempo necesario para llevar los proyectos desde la fase conceptual a la fábrica.
El valor de la experiencia compartida con Technip Energies
Una de las mayores ventajas competitivas de este centro es su localización compartida. Al integrarse en la infraestructura de Technip Energies, Reju disfrutará de acceso directo a décadas de experiencia acumulada por esta firma en áreas críticas como la catálisis, el desarrollo de procesos complejos, la integración tecnológica y el escalado industrial. Este entorno colaborativo funcionará como un trampolín para validar los sistemas que luego se exportarán a los futuros nodos de producción de la empresa.
Una red global de ‘Regeneration Hubs’ interconectados
La puesta en marcha de este laboratorio en EE. UU. se encuadra dentro de la ambiciosa estrategia global de Reju para construir un ecosistema de circuito cerrado. El centro de Pensilvania se une así a una infraestructura internacional en plena expansión. Esta red ya cuenta con su primera planta de reciclaje de textil a textil a gran escala, el Regeneration Hub Zero en Fráncfort (Alemania), y proyecta próximas aperturas en Sittard (Países Bajos), Lacq (Francia) y Rochester (Nueva York).
Como bien sintetizó Gregory Breyta para cerrar el balance de esta expansión: “En conjunto, estas instalaciones conforman una infraestructura circular global, escalable y replicable, diseñada para convertir los residuos textiles de hoy en las materias primas del mañana”.
















