Colección realizada en oro rosa de 18K, con ágata blanco y ágata verde.
En las civilizaciones antiugas, el ágata jugaba un papel de piedra protectora y como amuleto de la suerte: a esta gema se le atribuyó el poder de evitar el peligro y superar las contrariedades, fomentando la armonía con uno mismo y en las relaciones con los demás. Tambiçen se dice que el ágata puede estimular la energía vital, la pasión, la sensualidad y el instinto de preservación.










