La última edición de MOMAD no fue una convocatoria cualquiera. Celebrada en un contexto especialmente complejo, con inclemencias meteorológicas, incidencias en las comunicaciones ferroviarias, retrasos en trenes y cortes en carreteras, el salón organizado por IFEMA MADRID se convirtió en una auténtica prueba de resistencia para el sector. Y la respuesta fue clara: la profesionalidad se impuso a las dificultades.
Pese a los obstáculos logísticos, tanto detallistas como compradores nacionales e internacionales acudieron al Pabellón 10 con una actitud decididamente comercial. No se trató de una visita testimonial, sino de una asistencia con alta predisposición de compra, orientada a cerrar pedidos y asegurar colecciones en un entorno que volvió a priorizar el contacto directo y la toma de decisiones.
La feria cerró con más de 200 marcas procedentes de 15 países y un incremento de visitantes profesionales, consolidando su posición como espacio estratégico para la moda femenina y masculina, el calzado, los accesorios y la moda baño. Durante tres jornadas, el salón reflejó a un sector que apuesta por la identidad de marca, la calidad del producto y la sostenibilidad como ejes irrenunciables.
En palabras de Julia González, directora de MOMAD, “la dinámica que hemos vivido en esta edición y el compromiso mostrado por las marcas abren un camino ilusionante de cara a la próxima convocatoria, que se celebrará en julio, donde presentaremos un formato con identidad propia y una clara vocación de crecimiento.”
Más allá de las cifras, el mensaje fue inequívoco: cuando el mercado necesita producto, acude; cuando el negocio exige decisiones, responde.
Cambio de fechas y nuevo concepto: la reinvención estratégica de julio
La próxima edición, prevista del 23 al 25 de julio, llega en un escenario distinto. La celebración del Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid ha provocado un ajuste en el calendario ferial. Sin embargo, lejos de limitarse a un simple cambio de fechas, IFEMA MADRID ha decidido aprovechar la coyuntura para ir mucho más allá y redefinir el concepto del salón.
MOMAD se reinventa apoyándose en tres grandes ejes estratégicos: producto, internacionalización y contenidos.
- Producto. La nueva orientación del salón busca reforzar su perfil estrictamente profesional, ajustando las fechas a los verdaderos tiempos de compra del retail. El objetivo es que el calendario esté alineado con las necesidades reales de los detallistas y con los ciclos de planificación de las grandes cadenas y compradores internacionales. Se trata de ofrecer una plataforma eficaz, donde la rentabilidad del metro cuadrado esté directamente vinculada a resultados comerciales tangibles.
- Internacionalización. La feria aspira a consolidar su atractivo para los grandes compradores internacionales, reforzando su posicionamiento como puerta de entrada al mercado ibérico y puente estratégico con Latinoamérica. La vocación es clara: convertir julio en una cita exclusiva, más concentrada, más selectiva y con mayor capacidad de decisión.
- Contenidos. La última edición ya dejó entrever esta apuesta con iniciativas como la Boutique Consciente, desarrollada junto a Luxiders Magazine, centrada en sostenibilidad real, trazabilidad y biomateriales. También destacaron la Pasarela MOMAD —con propuestas como Málaga de Moda, Castilla y León o Romanian Designers—, el Espacio Metro orientado a marcas premium y el programa MOMAD Talents by ISEM, que dio visibilidad a nuevas firmas emergentes.
Además, las charlas profesionales abordaron cuestiones clave como la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), la aplicación de la inteligencia artificial en el retail, la gestión del dato y la ciberseguridad, situando el debate en el plano empresarial y dotando a los asistentes de herramientas prácticas ante los retos regulatorios y tecnológicos.
La nueva filosofía de julio apunta hacia un salón más definido, más alineado con las dinámicas internacionales y más centrado en la eficacia comercial. No se trata solo de crecer en volumen, sino de crecer en relevancia.
En definitiva, MOMAD ha demostrado en su última edición que el sector responde incluso en circunstancias adversas. Y ahora, con un calendario ajustado y un modelo reforzado, se prepara para dar un salto cualitativo que pone nuevamente a prueba —y eleva— la profesionalidad de la industria.











