La industria de la moda se encuentra en un momento de inflexión histórico: dejar atrás modelos lineales de “usar y tirar” para abrazar enfoques regenerativos que no solo reduzcan impactos, sino que restauren y alimenten los recursos naturales desde su diseño. En este contexto, Moda re-, la cooperativa social impulsada por Cáritas Española y referente en reutilización y reciclaje textil en España y Europa, ha destacado el valor estratégico del sello Cradle to Cradle Certified® como estándar internacional que puede marcar el futuro de la moda regenerativa y circular.
Este reconocimiento no es casual: la certificación Cradle to Cradle evalúa productos a lo largo de todo su ciclo de vida, asegurando que los materiales y procesos utilizados sean seguros para las personas y el medio ambiente, y que los productos puedan reintegrarse de forma continua en ciclos productivos o biológicos sin generar residuos tóxicos ni degradación.
Un estándar global para reconcebir la moda: Cradle to Cradle Certified
El sello Cradle to Cradle Certified® se ha convertido en una referencia internacional para empresas y diseñadores que quieren ir más allá de la sostenibilidad convencional. A diferencia de otros sistemas que solo miden impactos o reducen daños, este enfoque —también conocido como diseño de “cuna a cuna”*— propone concebir los productos como parte de un sistema regenerativo completo, donde todos los materiales pueden volver a la naturaleza o a nuevos ciclos industriales sin perder calidad ni seguridad.
En el ámbito textil, esto significa evaluar desde la selección de fibras y tintes hasta la logística de fabricación, garantizando que cada componente de la prenda cumpla criterios estrictos de salud material, reutilización, energía renovable, gestión del agua y justicia social. Esta visión integral coloca al diseño regenerativo en el corazón de la transición hacia una moda verdaderamente circular.
Además, Cradle to Cradle impulsa nuevas prácticas de innovación en materiales y procesos, lo que permite a las marcas explorar nuevas fibras técnicas, materiales biodegradables y sistemas de producción compatibles con ciclos cerrados, que evitan que recursos valiosos acaben degradados o contaminando el medio ambiente.
¿Por qué es clave este enfoque para el futuro de la moda?
Para organizaciones como Moda re-, que ya trabajan intensamente en el reciclaje, la reutilización y la gestión circular de prendas de segunda mano, el sello Cradle to Cradle representa un paso adonde aspira toda la industria: pasar de mitigar impactos a generar valor positivo para ecosistemas y comunidades.
La moda regenerativa —un concepto complementario al de Cradle to Cradle— no se limita a disminuir huellas ambientales, sino que busca restaurar suelos, preservar biodiversidad y garantizar condiciones laborales justas a lo largo de toda la cadena productiva. Esto implica un compromiso con prácticas que van desde la agricultura regenerativa de materias primas hasta la trazabilidad de materiales y la justicia social en todas las fases de producción.
La adopción del sello Cradle to Cradle en el diseño y certificación de productos puede acelerar esta transición al ofrecer un patrón verificable y exigente para toda la industria. En la práctica, significa que marcas, fabricantes y diseñadores adoptan criterios de evaluación que consideren no solo la circularidad de materiales, sino también la salud de los sistemas naturales y la equidad social.
Esta lógica regenerativa posiciona a la moda como una fuerza capaz de invertir el flujo extractivo tradicional de recursos, devolviendo nutrientes a ciclos biológicos o técnicos, en lugar de generar desechos perjudiciales. De esta forma, procesos productivos que antes agotaban agua, energía y biodiversidad pueden convertirse en actividades que enriquecen su entorno ecológico y proporcionan empleo y oportunidades en comunidades vulnerables.
El impulso de estándares como Cradle to Cradle Certified® y la defensa de un diseño regenerativo, tal como promueve Moda re- y otros actores del sector, se perfila como un horizonte de referencia para una moda más justa, circular y ambiciosa —no solo en Europa, sino en todo el mundo—, donde el diseño y la producción no sean un lastre para el planeta, sino una fuerza creativa que restaura y cuida los recursos que todos compartimos.











