El proyecto parte de una reflexión sobre la historia de la lencería y su papel como símbolo de control y de poder, para transformarlo en un lenguaje actual que pone en valor la fuerza y la autonomía de la mujer.
Inspirada en el siglo XIX, Second Skin combina referencias históricas con una visión moderna del cuerpo y del diseño. La colección presenta tres looks que destacan por su estructura, uso de materiales y coherencia visual. Predominan el negro y los tonos beige, que refuerzan el contraste entre la elegancia atemporal y la naturalidad de la piel.
Cada prenda está construida para abrazar el cuerpo y resaltar su forma, no para imponerle una silueta. La diseñadora revisa piezas como el corsé, el liguero o la faja desde un enfoque que equilibra sensualidad y estructura. En algunos detalles se percibe la influencia de maestros como Jean Paul Gaultier, especialmente en la experimentación con formas y volúmenes.
El proceso de trabajo se ha desarrollado con una metodología artesanal y analítica. Molina estudió prendas de referencia, observó sus estructuras y adaptó elementos técnicos como los sistemas de ajuste o los bordados de seda. Este enfoque le ha permitido desarrollar una propuesta precisa, cuidada y honesta, que combina el aprendizaje técnico con una visión personal del diseño.
Second Skin marca una etapa de madurez creativa para María Molina. La colección reafirma su interés por el estudio del cuerpo, la técnica y la historia de la moda íntima, y consolida su compromiso con una forma de diseño que une investigación, sensibilidad y rigor.










