Las mejores firmas de comunión y ceremonia presentaron sus modelos insignia para los días más especiales de esta temporada. Tanto en la exposición como en la pasarela se pudieron ver todo tipo de propuestas, desde las más clásicas y tradicionales que reflejan fielmente los orígenes de esta liturgia a las más divertidas y arriesgadas, símbolo de que la tradición también ha evolucionado convirtiendo los eventos de ceremonia en días festivos donde prima la alegría y la diversión.
Entre las propuestas más convencionales se encuentran los vestidos de 3 Zue, Beatriz Montero, Creaciones Charo, Kobez y Ana Claudia, donde siguen primando las mangas abullonadas, los cuellos bebé, los detalles de puntilla o las bandas horizontales en contraste. Frente a las faldas con volumen y can can, aparecen tímidamente pero con decisión vestidos con caída natural.
Los clásicos renovados reinventan este género con diseños adaptados a la moda general pero que cumplen las imposiciones de la etiqueta. Barcarola apuesta por vestidos tobilleros de inspiración bailarina para las niñas; para los niños se decanta por los trajes marineros en gris chenilla. Carmen Barona recurre a los modelos rectos de corte imperio y acabados en puntilla. Elena Rubio crea la silueta de una flor invertida para sus trajes cortos. Cap Ras juega con la combinación tejido liso/texturas al igual que Ola Caracola. En la mayoría de los casos el tul es un recurso imprescindible para crear juegos de volúmenes.
El estilo ibicenco de Charo Ruiz aporta frescura y originalidad a una tradición definida por la religión. Las siluetas de ángel en vestidos de batista bordada con bajo y mangas de volantes de No sin Valentina aluden, sin embargo, a su simbología. Los vestidos de Larrana utilizan también este lenguaje con reminiscencias retro románticas.
En lo que podría considerarse la alta costura de este género, Miquel Suay crea trajes voluptuosos, con ondas en la falda y lazo marinero en el pecho, o falda con texturas y cuerpos con cuello mao que descubren un pequeño escote en la espalda. Agatha Ruiz de la Prada adapta su lenguaje para hacer reinterpretaciones clásicas, donde aparecen sutilmente sus motivos de flores en forma de bordados o capas de pétalos en la falda. Higinio Mateu es otro de los que se decanta por el romanticismo con vestidos de inspiración redingote. La riqueza de texturas, el volumen y los cuellos cerrados caracterizan los modelos de Javier Larrainzar. Rubio Kids hace las propuestas más transgresoras con vestidos cortos asimétricos y boleros de punto para las niñas mientras que los niños lucen un total look blanco con pantalones sarouel, camisa y chaleco, con foulard en contraste.
En cuanto a los aderezos para el pelo predominan las flores blancas grandes, seguidas de otras opciones más clásicas como las diademas, las cintas, los lazos o los turbantes.
En alusión a la ceremonia y a los vestidos que lucirán los pequeños invitados, todos los diseñadores optan por modelos cortos. Las variaciones están en los patrones, los tejidos y los estampados. Pretty Originals juega con lunares azul marino sobre fondo blanco mientras que Ola Caracola da vida a sus vestidos con apliques de plumas y mini volantes de tul en cuello y mangas. El vichy con apliques de flores de tela en el mismo tejido y detalles de lentejuelas en el pecho es la propuesta de De los Ángeles Kids; Pame elige, en cambio, el lila. Kate Mack se inspira en la fantasía para crear vestidos con estampados de flores impresionistas en verde y rosa. Las siluetas de bailarina aparecen de nuevo en los vestidos con capas de tul de Amaya.
El sentido de la fiesta recobra importancia con los metalizados. Sprint 012 recurre a un estampado de lunares plata sobre fondo blanco; Kiriki al rosa metalizado con estampaciones de besos en plata.
Para los niños, Hugo Boss reproduce sus trajes para adulto con un estilismo formal pero desenfadado. Sin embargo, el pantalón corto y el fajín es la opción más extendida, como en los ejemplos de Kiriki y Roinsal.







