La nueva era de moda sostenible: la UE prohíbe destruir ropa y calzado no vendidos

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La nueva era de moda sostenible: la UE prohíbe destruir ropa y calzado no vendidos
● Un cambio normativo histórico para frenar el despilfarro textil.

● Implicaciones ambientales, económicas y sociales de la nueva regulación europea.

12 de febrero de 2026

La nueva era de moda sostenible: la UE prohíbe destruir ropa y calzado no vendidos

La Unión Europea (UE) ha dado un paso decisivo hacia una economía más circular y sostenible con la aprobación de un conjunto de normas que prohíben la destrucción de ropa, accesorios y calzado no vendidos antes de su uso, una práctica habitual que genera enormes cantidades de residuos y emisiones de gases de efecto invernadero cada año. Las nuevas medidas, adoptadas el 9 de febrero de 2026 en el marco del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR), buscan transformar radicalmente la manera en que la industria de la moda gestiona sus excedentes de stock y abre un nuevo capítulo en la lucha contra el desperdicio textil en Europa.

Un modelo lineal en declive: ¿por qué era necesario este cambio?

Cada año, se estima que entre el 4% y el 9% de los textiles y calzado que nunca llegan a los consumidores son destruidos, lo que incluye prendas devueltas, productos sobrantes de temporada o artículos que por razones logísticas o comerciales nunca se han vendido. Esta práctica no solo representa un enorme despilfarro de recursos, sino que también contrib de forma significativa a las emisiones de CO₂, con alrededor de 5,6 millones de toneladas anuales, una cifra que se aproxima a las emisiones netas de países enteros como Suecia.

Hasta ahora, no existía una obligación clara para evitar este tipo de destrucción masiva de bienes. El nuevo régimen de ecodiseño pone fin a esta lacra al imponer una prohibición efectiva para las grandes empresas a partir del 19 de julio de 2026, con una extensión gradual del requisito a las empresas de tamaño medio en 2030, otorgando así un periodo de adaptación.

Hacia una transparencia y prácticas comerciales responsables

Además de la prohibición, las normas obligan a las empresas a declarar públicamente las cantidades de productos no vendidos que acaban como residuos, utilizando un formato estandarizado que entrará en vigor en febrero de 2027. Este mecanismo de transparencia permitirá a las autoridades nacionales y al público controlar y comparar el desempeño ambiental de las compañías, incentivando mejores prácticas de gestión de inventarios y reduciendo comportamientos opacos.

El Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles, que entró en vigor tras una amplia negociación entre el Parlamento Europeo y el Consejo, es un pilar central de la estrategia comunitaria para mejorar la circularidad, durabilidad, reparabilidad y reciclabilidad de los productos que se comercializan en la UE. Bajo esta legislación se pretende transformar el actual modelo “take-make-dispose” (tomar-producir-desechar) hacia uno en el que los bienes mantengan su valor y utilidad el mayor tiempo posible.

Un reto colectivo con múltiples beneficios

Detener la destrucción de productos nuevos implica repensar por completo las cadenas de valor de la moda y el calzado. Las empresas deberán buscar alternativas responsables como:

  • Reventa o redistribución de stock, mediante plataformas de segunda mano o canales de descuento.

  • Reutilización y donaciones a organizaciones benéficas o sociales.

  • Reciclaje y remanufactura, recuperando materiales para reintegrarlos en nuevos ciclos productivos.

Estas prácticas no solo reducen el impacto ambiental, sino que también pueden mejorar la competitividad de las empresas al posicionarlas como líderes en sostenibilidad y economía circular.

Además, los Estados miembros y las autoridades de control tendrán un papel clave en supervisar el cumplimiento de las normas, garantizando que las derogaciones —como las permitidas por motivos de seguridad o daños irreparables en productos— se apliquen de manera estricta y justificada.

Un modelo europeo con proyección global

La medida se enmarca en una política más amplia de la UE para combatir el desperdicio, fomentar el uso eficiente de los recursos y alcanzar los objetivos climáticos y de sostenibilidad a largo plazo. Al eliminar una de las prácticas más criticadas del sector textil —la destrucción de productos perfectamente útiles—, la Unión Europea se sitúa a la vanguardia de las iniciativas regulatorias que buscan armonizar crecimiento económico con responsabilidad ambiental y social.

Este cambio normativo no solo afecta a gigantes del comercio minorista, sino que también señala el inicio de una transformación cultural profunda en la forma de producir, consumir y gestionar bienes de consumo, con el foco puesto en la durabilidad, la reutilización y la economía circular como motores de un futuro más sostenible y resiliente.

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