La nueva Coalición Europea del Textil Circular exige una economía textil sin residuos: “un mundo sin desperdicio es posible”

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La nueva Coalición Europea del Textil Circular exige una economía textil sin residuos: “un mundo sin desperdicio es posible”
● Un manifiesto para transformar residuos textiles en motor de innovación, empleo verde y competitividad.

● Tres pilares de acción y la urgencia de normas vinculantes frente al enfoque voluntario.

16 de octubre de 2025

La nueva Coalición Europea del Textil Circular exige una economía textil sin residuos: “un mundo sin desperdicio es posible”

Reju, junto con otras once empresas involucradas en toda la cadena de valor del textil, ha dado a conocer esta semana el manifiesto de la European Circular Textile Coalition (Coalición Europea del Textil Circular), una iniciativa que reclama a las instituciones europeas un cambio de paradigma en el tratamiento de los residuos textiles posconsumo. Su objetivo: convertir lo que hoy es problema en oportunidad para generar empleo, innovación y fortalecer la economía circular en Europa.

Del problema al compromiso: cifras, urgencia y actores implicados

Europa genera 12,6 millones de toneladas de residuos textiles al año, de los cuales la gran mayoría termina en vertederos, incinerado o exportado, mientras solo el 1 % se recicla para convertirse en nuevas prendas.

Reju —una empresa especializada en regeneración de materiales textiles, especialmente poliéster— junto con empresas como Resortecs, COLEO, Tissage de Charlieu, Synergies TLC, Nouvelles Fibres Textiles, Sympany, European Spinning Group, Ariadne, Erdotex, Utexbel y Noyfil, forman la Coalición. Estas entidades operan en distintas fases del ciclo: recolección, regeneración, fibra, hilado, diseño, transformado, etc.

La coalición sostiene que los esfuerzos voluntarios de la industria ya no bastan. Para provocar un cambio estructural —dicen— se necesitan regulaciones vinculantes, estándares claros, inversiones fuertes en infraestructura y sistemas que permitan que tanto la recolección como el reciclaje sean escalables y eficientes.

Tres ejes para la transformación / Las demandas concretas de la Coalición

El manifiesto de la Coalición presenta tres pilares de política pública que consideran indispensables para lograr una economía textil circular de verdad:

  1. Garantizar una cadena textil europea competitiva, que implique traer de nuevo parte de la producción a suelo europeo, bajo estándares ambientales y laborales elevados, evitando que simplemente se externalice la contaminación o se siga dependiendo de importaciones con normas menos exigentes.

  2. Priorizar el reciclaje textil de alta calidad “textil a textil”, es decir, que los residuos posconsumo se conviertan en materia prima para nuevas prendas, no solo para usos secundarios o de menor valor. Esto implica innovación tecnológica, trazabilidad y sistemas de clasificación y reciclaje más eficaces.

  3. Establecer contenido reciclado obligatorio en los textiles, con objetivos ambiciosos pero factibles, que se introduzcan de manera progresiva. Esto para asegurar demanda de material reciclado, incentivar la inversión en reciclaje y reducir la presión ambiental de la producción de fibras vírgenes.

Contexto regulatorio y barreras que enfrentan

El manifiesto aparece en un momento en el que la Unión Europea está revisando y adoptando normativas que promueven más responsabilidad del productor (EPR — Extended Producer Responsibility) para los textiles, recolección separada obligatoria, normas de ecodiseño, etiquetas digitales (Digital Product Passports), y criterios más estrictos de sostenibilidad tanto ambiental como de derechos laborales.

Algunas barreras identificadas:

  • Infraestructura insuficiente para recolectar, procesar y reciclar los residuos textiles posconsumo, especialmente en textil-a-textil de calidad.

  • Costes elevados de transformación que en muchos casos aún no compiten con las fibras vírgenes, especialmente si el reciclaje es de alta calidad.

  • Falta de estándares mínimos obligatorios que aseguren demanda de material reciclado; sin ellos, los productores tienen poco incentivo para cambiar.

  • Necesidad de normativa clara, que vaya más allá de voluntarismos, con plazos, metas y mecanismos de cumplimiento.

Posibles beneficios si se adopta el manifiesto

Si la Unión Europea responde a estas demandas:

  • Se podrían generar puestos de trabajo verdes, tanto en recolección, clasificación, infraestructura, reciclaje tecnológico, etc.

  • Reducir significativamente la huella ambiental del sector textil: emisiones, uso de materias primas vírgenes, contaminación derivada del transporte, etc.

  • Aumentar la autonomía productiva europea, al acortar cadenas de suministro y dependencias extranjeras.

  • Mejorar la reputación social y de sostenibilidad de las marcas europeas, algo que cada vez pesa más para la ciudadanía, inversores y reguladores.

  • Disminuir la exportación de residuos textiles fuera de la UE, que a menudo termina en vertederos o mercados con menor capacidad de gestionarlos de forma segura y justa.

Desafíos para la implementación

Aunque el manifiesto de la Coalición marca una hoja de ruta clara, habrá que enfrentar:

  • Retos técnicos en orden de clasificación sensitiva, diferenciación de fibras, contaminación de residuos (por mezcla de materiales, tratamientos químicos, etc.).

  • Financiación: tanto pública como privada, para infraestructuras, investigación, incentivos fiscales, subvenciones.

  • Coordinación entre Estados miembros para armonizar normativas, evitar distorsiones del mercado, garantizar controles y trazabilidad.

  • Aceptación del sector empresarial: especialmente de quienes dependen de modelos de moda rápida (fast-fashion), producción barata o externalizada, o de materiales vírgenes.

  • Educación y cambio de hábitos, tanto en consumidores como en todos los eslabones de la cadena (diseñadores, marcas, distribuidores).

Conclusión: la hora de actuar

La European Circular Textile Coalition no solo lanza un llamado aspiracional: exige acción concreta, regulaciones vinculantes, inversiones, innovación y compromiso a todos los actores. “Un mundo sin residuos es posible”, proclaman, pero advierten que no podemos permitirnos esperar. El reto es mayúsculo, pero se abre una ventana de oportunidad: quien lidere esta transición textil circular estará bien posicionado en el nuevo escenario global donde la sostenibilidad ya no es una ventaja opcional, sino requisito esencial.

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