La industria europea exige excluir explícitamente los EPI y los dispositivos médicos del nuevo sistema de responsabilidad ampliada del productor para textiles

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La industria europea exige excluir explícitamente los EPI y los dispositivos médicos del nuevo sistema de responsabilidad ampliada del productor para textiles
● Las asociaciones alertan de riesgos sanitarios y ambientales por una transposición nacional precipitada.

● El uso de códigos aduaneros no diferenciados amenaza con incluir productos altamente regulados y potencialmente peligrosos.

11 de diciembre de 2025

La industria europea exige excluir explícitamente los EPI y los dispositivos médicos del nuevo sistema de responsabilidad ampliada del productor para textiles

Una amplia coalición de asociaciones europeas y sectoriales ha lanzado una seria advertencia a los responsables políticos de la Unión Europea: la transposición temprana y apresurada de la Directiva (UE) 2025/1892 —la reforma de la Directiva Marco de Residuos que introduce un régimen obligatorio de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para textiles y calzado— está generando graves confusiones que podrían comprometer la salud pública, la seguridad laboral y la protección ambiental, informan fuentes de la Confederación Europea de Confección y Textiles (EURATEX).

Según la declaración conjunta, varios Estados miembros están interpretando que los equipos de protección individual (EPI) y los dispositivos médicos (DM) entran dentro del ámbito de la RAP textil debido a que el Anexo IVc de la Directiva utiliza códigos de nomenclatura combinada (CN) que no permiten distinguir entre prendas textiles convencionales y productos regulados de protección personal. Esta omisión técnica ha desencadenado ya errores en países como España y los Países Bajos, donde las autoridades han incluido sin intención estos productos dentro del ámbito del régimen, generando incertidumbre entre fabricantes, distribuidores y gestores de residuos.

Productos altamente regulados, diseñados para entornos de riesgo

Los EPI y los dispositivos médicos constituyen solo una fracción del total de prendas textiles presentes en el mercado europeo, pero cumplen funciones críticas de protección en sectores expuestos a riesgos elevados. El documento adjunto detalla que estos productos se emplean de forma habitual en actividades con peligros químicos, biológicos, radiológicos o particulados, desde la intervención en derrames tóxicos hasta la retirada de amianto, pasando por aplicaciones de sala blanca en microelectrónica o farmacéutica, así como operaciones de mantenimiento en la industria nuclear.

Para cumplir con estos niveles de exigencia, los productos deben ajustarse a los estrictos requisitos técnicos de:

  • Reglamento EPI (UE) 2016/425, y

  • Reglamento de Dispositivos Médicos (UE) 2017/745.

El uso de estos equipos es constante en centros sanitarios, no limitado a los quirófanos —un error común en algunos análisis— sino extendido a todas las categorías de personal hospitalario. Esta realidad implica un volumen significativo de productos potencialmente contaminados, altamente difíciles de reutilizar o reciclar, y que requieren una gestión de residuos especializada.

Riesgo de mezclar residuos peligrosos con textiles domésticos

Las asociaciones advierten de que la inclusión de EPI o DM en la RAP textil podría llevar a mezclar residuos domésticos con materiales contaminados que, por ley, deben ser gestionados bajo protocolos específicos. De acuerdo con la normativa europea vigente, gran parte de estos productos —especialmente aquellos utilizados en entornos médicos o industriales— deben ser considerados residuos peligrosos y gestionarse mediante incineración con recuperación energética, tal como ya establecen los artículos 13, 17, 18 y 19 de la Directiva Marco de Residuos existente.

Los riesgos potenciales incluyen:

  • Contaminación cruzada entre residuos peligrosos y no peligrosos.

  • Exposición de trabajadores y ciudadanos a agentes biológicos, químicos o radiológicos.

  • Pérdida de trazabilidad de materiales que requieren gestión estricta.

  • Impactos ambientales por la incorrecta clasificación de residuos.

Las asociaciones subrayan que la propia Directiva 2025/1892 reconoce este peligro. El Considerando 28 establece claramente que los productos de uso profesional que puedan suponer riesgos de seguridad, salud o higiene deben quedar fuera del alcance del régimen RAP para textiles. Sin embargo, este mensaje no está siendo interpretado de forma consistente por todos los Estados miembros.

El caso de los zapatos de seguridad: un vacío crítico

La declaración también alerta de la confusión respecto al calzado incluido en la RAP. Si bien la Directiva incorpora el calzado dentro del ámbito general, el documento señala que los zapatos de seguridad —parte esencial de muchos EPI— plantean retos específicos:

  • Pueden estar contaminados y requerir eliminación como residuos peligrosos.

  • Su reutilización puede invalidar la conformidad reglamentaria y la garantía del fabricante.

  • Los sistemas de tarifas eco-moduladas basadas en peso resultan problemáticos para calzado pesado, como los botines con puntera de acero.

  • No está claro cómo se llevaría a cabo su retorno seguro bajo un sistema RAP enfocado al consumo doméstico.

Un impacto mínimo en el volumen total de residuos textiles

Otro de los argumentos presentados por la industria es que los EPI representan menos del 1 % del total de residuos textiles en Europa. De ese porcentaje, entre el 80 % y el 90 % se gestiona ya como residuo peligroso o contaminado, lo que deja un margen prácticamente nulo para estrategias de circularidad como la reutilización o el reciclaje a gran escala.

Además, incluso en los pocos casos en los que los EPI no están contaminados, la obtención de volúmenes suficientes para reciclar implicaría transportes internacionales frecuentes, con un balance ambiental neto negativo y riesgos adicionales de mala clasificación en los sistemas nacionales de recogida.

Una llamada urgente a la Comisión Europea

Ante esta situación, las asociaciones firmantes instan a la Comisión Europea a emitir orientaciones claras y vinculantes para los Estados miembros. El objetivo es confirmar que todos los productos regulados bajo el Reglamento EPI (2016/425) y el Reglamento de Dispositivos Médicos (2017/745) deben quedar excluidos del ámbito de la RAP textil, debido a los riesgos directos que representan para la salud humana y la protección del medio ambiente.

La falta de una aclaración oficial podría llevar, según las asociaciones, a un sistema de gestión de residuos menos seguro, menos eficiente y contrario a los principios fundamentales de la nueva Directiva.

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