La Asociación de Creadores Textiles de Europa (ACTE) ha analizado en profundidad las conclusiones del reciente informe publicado por la European Fashion Alliance (EFA) —“Report on the Needs of the European Creativity-Driven Fashion Industry”— y, a partir de su contenido, ha elaborado una visión crítica pero constructiva sobre el rumbo que debe tomar la política industrial y regulatoria en el continente si Europa quiere mantener una industria de la moda competitiva, creativa y sostenible en el contexto internacional .
El informe de la EFA, basado en entrevistas cualitativas con empresas y asociaciones de moda creativa de toda Europa y complementado con encuestas sectoriales, identifica retos estructurales profundos y propone 63 recomendaciones concretas dirigidas a las instituciones europeas. Desde ACTE, estas conclusiones se interpretan como una llamada a repensar las políticas públicas de forma integral, no solo en términos de creatividad y diseño, sino también de apoyo industrial, regulación coherente y fortalecimiento de toda la cadena de valor de la moda europea .
Política regulatoria como motor de competitividad y no como carga
Uno de los mensajes centrales de ACTE es que la regulación, si bien necesaria para avanzar hacia una moda más sostenible y responsable, puede convertirse en una barrera si no está bien diseñada, armonizada y adaptada al sector. El valor creativo de la moda europea depende en gran medida de un entorno industrial sólido que pueda transformar esas ideas en productos concretos; sin una base industrial competitiva, advierte ACTE, Europa corre el riesgo de perder parte de su liderazgo creativo global .
ACTE observa que el actual entorno regulatorio europeo —que abarca normativas sobre sostenibilidad, circularidad, cumplimiento de productos y responsabilidad ampliada del productor (EPR)— está ejerciendo una presión creciente sobre la industria, especialmente sobre las pequeñas y medianas empresas (pymes). Estas normativas buscan objetivos ambientales y sociales ambiciosos, pero su fragmentación, solapamiento y falta de claridad pueden aumentar los costes de producción, desincentivar la inversión y dificultar la competitividad de las cadenas de valor europeas .
En este sentido, el posicionamiento de ACTE realza que una política regulatoria eficaz debe ser predecible, coordinada y consciente de las especificidades del sector, de modo que las empresas puedan planificar y adaptar sus procesos sin encontrarse con interpretaciones divergentes entre Estados miembros o reglas que penalicen la proximidad productiva en favor de importaciones más baratas .
La manufactura: un pilar estratégico para la moda europea
ACTE también sitúa a la manufactura y la producción textil dentro de las prioridades estratégicas para el futuro de la moda en Europa. El informe de la EFA, como recuerdan desde la organización, pone de manifiesto que la creatividad por sí sola no es suficiente para sostener la competitividad si no va acompañada de una base industrial fuerte, capaz de innovar en materiales, procesos eficientes y cadenas de suministro sostenibles y trazables .
Desde esta perspectiva, ACTE reclama que la capacitación del sector manufacturero, el mantenimiento de habilidades productivas y la preservación de los ecosistemas regionales de fabricación sean considerados activos industriales estratégicos por los responsables políticos europeos. Proteger y fortalecer estos elementos ayudará no solo a sostener el diseño creativo europeo, sino también a generar empleo, preservar oficios tradicionales y construir una industria con mayor resiliencia frente a crisis globales .
Hacia un enfoque integrado de políticas públicas
Las conclusiones de ACTE subrayan la necesidad de un enfoque integrado que combine políticas industriales, regulatorias y de apoyo a las pymes, alineadas con las recomendaciones planteadas por la EFA. Entre estas medidas concretas destacan:
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Reconocer a la manufactura textil y de confección como un activo estratégico dentro de las políticas industriales europeas, con incentivos y programas específicos de apoyo.
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Asegurar que la legislación de sostenibilidad y circularidad sea clara, proporcionada y de aplicación práctica para empresas de todos los tamaños.
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Proporcionar apoyo específico a pymes a través de herramientas regulatorias, financiación, capacitación y acceso a mercados internacionales.
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Reforzar la capacidad de producción europea como parte integral de la agenda de competitividad y empleo.
Para ACTE, estas acciones no solo fortalecerían al sector de la moda europeo, sino que también reforzarían su posición como un referente global en creatividad, sostenibilidad y excelencia industrial. La asociación ha expresado su compromiso de seguir participando en el debate político europeo, aportando propuestas que permitan equilibrar la creatividad con la solidez industrial y la viabilidad económica de una industria que, por su naturaleza, tiene un valor cultural y económico significativo para Europa. .














