La flagship de Longchamp en SoHo reabre con una audaz visión de Thomas Heatherwick, donde el diseño, el storytelling y el legado convergen

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La flagship de Longchamp en SoHo reabre con una audaz visión de Thomas Heatherwick, donde el diseño, el storytelling y el legado convergen
La excelencia del saber hacer se encuentra con la ingeniosidad arquitectónica en el corazón de SoHo.

23 de mayo de 2025

La flagship de Longchamp en SoHo reabre con una audaz visión de Thomas Heatherwick, donde el diseño, el storytelling y el legado convergen

El diseñador británico Thomas Heatherwick regresa para reimaginar la icónica boutique de Longchamp en SoHo, un espacio que él mismo dio vida por primera vez en 2006 con la innovadora La Maison Unique. Casi dos décadas después, Longchamp y Heatherwick se reúnen nuevamente para dar nueva vida a este emblemático lugar del centro de la ciudad, permaneciendo fieles a la visión original mientras le infunden una estética fresca y audaz.

La boutique renovada celebra el legado creativo de Longchamp y sus vínculos duraderos con el mundo del arte y el diseño. Una combinación dinámica de obras recientemente encargadas y piezas de Longchamp se expondrán a lo largo del espacio, creando una experiencia vibrante e inmersiva.

Todo comenzó en 2004 con la Zip Bag

La colaboración entre Longchamp y Thomas Heatherwick comenzó en 2004 con la ahora icónica Zip Bag, una maravilla del diseño construida íntegramente con espirales de cremalleras, que duplicaba su tamaño al abrirse. La Zip Bag fue un éxito inmediato, combinando funcionalidad lúdica con un diseño ingenioso, y se convirtió en un objeto de culto, reflejando la fusión perfecta entre la artesanía de Longchamp y la visión innovadora de Heatherwick.

Dos años más tarde, Longchamp confió a Thomas Heatherwick un monumental reto arquitectónico. Para la inauguración de su tienda número 100, querían algo audaz e innovador.

La ubicación: un loft industrial de 1936 en el 132 de Spring Street en SoHo, con una superficie de 840 metros cuadrados. La visión: transformarlo en La Maison Unique, una boutique que redefiniera la experiencia dentro de la tienda. El diseño de Heatherwick perforó un espectacular vacío vertical en el edificio, rematado con una claraboya que llenaba el espacio de luz natural y guiaba a los visitantes hacia arriba.

La pieza central del diseño, una instalación llamada “The Landscape”, estaba compuesta por 55 toneladas de acero laminado en caliente, esculpido en pasarelas en forma de cintas que conectaban la entrada pie de calle con la amplia planta principal superior. Con gestos envolventes como un techo de fresno cortado y barandillas inspiradas en parabrisas de avión que imitaban tela en movimiento, el diseño de Heatherwick desdibujó las líneas entre arquitectura, teatro y artesanía, creando una tienda insignia verdaderamente única.

La incorporación de un tercer piso, con un showroom y una terraza ajardinada, realzó aún más el espacio. La Maison Unique no solo superó las expectativas, sino que redefinió lo que una experiencia de venta.

Reinventando la experiencia en tienda

Ahora, casi dos décadas después de su debut original, Longchamp ha recurrido nuevamente a Thomas Heatherwick para reimaginar su emblemático espacio en SoHo. Esta renovación forma parte de una iniciativa más amplia para reinventar la experiencia en tienda, con boutiques que mezclan una decoración curada para fomentar el descubrimiento, la hospitalidad y la conexión.

La boutique renovada en SoHo honra la audaz declaración arquitectónica de 2006, al tiempo que adopta una visión renovada que dialoga con la clientela actual.

El nuevo diseño responde elegantemente a la estructura original del edificio, con la icónica escalera, una dramática cascada de cintas de acero, reinterpretada en el verde característico de Longchamp, que invita a un ascenso lento, similar a un paseo desde la planta baja, como si se subiera una suave colina.

El principal espacio comercial en el segundo piso evoca la calidez de una sala de estar bien cuidadad y vivida, con alfombras verdes redondas que se esparcen sobre el suelo de madera, extendiéndose desde columnas alfombradas en verde para crear la ilusión de pintura derramándose del techo al suelo.

El ladrillo expuesto hace un guiño al pasado industrial de SoHo, mientras que la sofisticación parisina se introduce con un sofá croissant vintage de los años 70 diseñado por Raphaël Raffel, muebles curvos del estudio de Heatherwick y esculturas en roble del artista David Nash. El centro de la sala, rediseñado para desplazar el enfoque de las exhibiciones tradicionales de productos, invita a los visitantes a sentarse, quedarse y conectar.

También se ha abierto para permitir una mayor entrada de luz y vistas más amplias de la calle, ofreciendo una atmósfera luminosa y respirable. Detalles lúdicos pero intencionados, como el logotipo del jinete de Longchamp en neón verde brillando desde la pared y el grafiti poético del artista André en la pared de ladrillo de la planta baja, añaden textura y personalidad al espacio. Esta audaz renovación reafirma el estatus de la boutique de SoHo como una de las ubicaciones más simbólicas y con más carácter de Longchamp.

«El retail se aleja de la mera funcionalidad hacia algo más emocional y experiencial»

Jean Cassegrain, CEO de Longchamp, afirma: «Con esta renovación, Thomas Heatherwick ha reimaginado el verdadero corazón de la boutique y ha aportado nueva energía a nuestra forma de concebir el comercio minorista. Hoy en día, el retail se aleja de la mera funcionalidad hacia algo más emocional y experiencial. La vibrante escalera verde evoca movimiento y dinamismo, mientras que elementos como la escultura de roble de David Nash aportan una sensación de calma y atemporalidad. Este diálogo entre autenticidad y energía define la nueva boutique de SoHo. Cada detalle de diseño aporta calidez, sorpresa y personalidad al espacio».

Neil Hubbard, socio y líder de grupo en Heatherwick Studio, añade: «En Heatherwick Studio, cada proyecto comienza con una pregunta. Para la boutique de SoHo, fue simple: ¿cómo animamos a la gente a subir desde una entrada tan estrecha? La respuesta se convirtió en una especie de paisaje arquitectónico: una escalera que se siente como un suave paseo, con estanterías escultóricas como recompensa al llegar a la cima».

Y añade Hubbard: «Es un concepto que nació hace años durante nuestro trabajo en La Maison Unique, y es emocionante ver cómo las ideas pueden evolucionar con el tiempo. El retail avanza rápido, pero la arquitectura debe perdurar. Queríamos crear algo audaz y alegre, pero también cálido y sostenible: un espacio tipo apartamento que invite a quedarse. Desde las alfombras verdes arremolinadas bajo columnas alfombradas hasta los muebles curvos que se sienten personalizados pero habitados, todo fue diseñado para sentirse unificado y humano. Incluso las paredes de ladrillo rojo en la planta baja, destinadas a albergar instalaciones rotativas, ayudan a anclar el espacio en las raíces industriales de SoHo mientras crean espacio para la sorpresa».

Thomas Heatherwick

Thomas Heatherwick es uno de los diseñadores más ingeniosos de nuestro tiempo, conocido por reimaginar la manera en que experimentamos los espacios públicos y privados. Durante las últimas tres décadas, ha creado algunos de los monumentos más célebres del mundo, entre ellos el Vessel y Little Island en Nueva York, el Zeitz Museum of Contemporary Art Africa en Ciudad del Cabo, el rediseño del icónico autobús de dos pisos de Londres y las sedes de Google construidas desde cero en California y Londres.

Como fundador de Heatherwick Studio, un equipo con sede en Londres y Shanghái compuesto por 250 arquitectos, diseñadores y artesanos, Heatherwick fusiona arquitectura, urbanismo, diseño de productos y escultura en propuestas con alma, centradas en el ser humano. Con más de 30 proyectos activos en diez países, su trabajo sigue transformando ciudades y desafiando las convenciones de la arquitectura contemporánea. Comandante de la Orden del Imperio Británico y Royal Designer for Industry, también es autor de Humanise: A Maker’s Guide to Building Our World, un llamado global a poner fin a la epidemia de edificios aburridos.

Longchamp

Autenticidad, sinceridad, energía y optimismo son los valores que permanecen en el corazón de Longchamp.

Desde 1948, Longchamp, inicialmente fabricante de pipas enfundadas en piel ha ampliado su oferta para incluir accesorios de viaje, bolsos, prêt-à-porter, gafas y calzado, ofreciendo así un estilo de vida global a sus clientes. Actualmente, la directora creativa Sophie Delafontaine perpetúa este legado y desarrolla su visión de la auténtica mujer parisina. Su estilo es fluido, natural, con joie de vivre, dirigido a una clientela contemporánea y cosmopolita. Longchamp reinventa la elegancia francesa con un toque distintivo.

Convencida de que la sostenibilidad es un componente esencial de la excelencia en la fabricación, Longchamp siempre ha producido con respeto y atención a sus productos. “Producimos, cuidamos, reparamos.”

Preservando sus orígenes familiares independientes, Longchamp ha sido propiedad y gestión de la familia Cassegrain durante cuatro generaciones. Hoy, la marca cuenta con más de 1.400 puntos de venta en 80 países.

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