Además, el modisto Elio Berhanyer ha sido seleccionado como “Diseñador del Año” y la revista Telva se ha llevado el Premio a la “Comunicación de Moda”. También hubo una mención de honor a título póstumo para el recientemente fallecido Ángel del Río Uribe, que recogió su hija Marta.
Teresa Laso, presidenta de Adymo, resaltó la "categoría personal y profesional" de todos los premiados durante una cena celebrada en un hotel ovetense, a la que, además de muchas caras conocidas de la moda asturiana, acudieron el director general de Comercio, Julio González Zapico, y el alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo. Ambos apostaron por potenciar la industria de la moda en la región, a la vez que destacaron su potencial.
Con este galardón, la diseñadora Mónica García pasa a formar parte de los miembros de Honor de la Asociación de Diseño y Moda de Asturias. Una forma de reconocer su importante trabajo y esfuerzo al frente de su propia firma.
Mónica García
Mónica García nació en Oviedo en 1978. Antes de terminar la carrera de Historia del Arte, decidió trasladarse a Madrid para estudiar Diseño de Moda, su verdadera pasión, en el Istituto Europeo di Design.
En el año 2002, durante el último curso, realizó un proyecto que consistía en transformar un objeto clásico en un diseño de moda. Eligió las bailarinas, por su amor al ballet clásico y su admiración por la pintura de Goya, llena de color e inundada de cultura española.
En ese momento nació la marca Mónica García y, desde entonces, las referencias a movimientos artísticos, la mezcla de materiales y color, y la ornamentación son una constante en su trabajo.
Fabricados 100% en España de una forma artesanal, los zapatos de Mónica García se dirigen a cualquier mujer capaz de compartir su universo estético único.
Aunque están basados en la tradición, no hay nada antiguo en su diseño. Con Monica Garcia encontramos la tradición reinterpretada. Basada en tendencias, con sofisticación se aleja de lo establecido sin perder sus orígenes.
Influida por distintas formas de arte, los zapatos llegan a ser su propio arte para inspirar a la mujer que los lleva.







