Las gemas se engastan en un auténtico encaje de oro que recubre la totalidad del movimiento. El Golden Bridge Round 39 no es como la mayoría de las creaciones de joyería, puesto que su luz emana del interior. Ilumina el movimiento con reflejos azules, verdes, rojos, violetas o blancos. Todo el conjunto ha sido creado para realzar el movimiento "baguette", elemento central y característico de los relojes Golden Bridge, que también destaca en este modelo Round 39.
El resultado de un trabajo de minuciosa artesanía
El engastado que adorna la estructura requiere 1,5 días de trabajo. Los artesanos de Corum eligieron la talla marquesa para las piedras, retomando el efecto de los rayos que salen del movimiento hacia la caja, con el fin de acentuar el resplandor de la esfera. Como toque final, gracias al calado del encaje joyero,la luz puede atravesar literalmente el reloj. Como resultado, cada piedra resplandece de forma diferente en función del ángulo, del tipo y de la intensidad de la luz que la atraviesa, para que en cada momento del día el Golden Bridge Round 39 luzca un rostro diferente.
Como todos los relojes de Alta Joyería, el Golden Bridge Round 39, disponible en oro blanco o rosa, es una creación completamente engastada(esfera, bisel y asas). La versión de diamante ofrece un detalle adicional: los dos puentes de oro que enmarcan el movimiento "baguette" y el realce también están engastados con diamantes. Estas versiones ostentan 76 diamantes de calidad Wesselton en la caja, 12 diamantes talla marquesa y 24 diamantes talla redonda en la microestructura, así como 46 diamantes talla redonda en los puentes de las microestructuras y 60 diamantes en el realce. El peso de las piedras de una pieza es de 6,41 quilates.
"Para lograr el engaste perfecto del Golden Bridge Round 39 es fundamental respetar la naturaleza aérea y ligera del movimiento "baguette", de manera que el carácter precioso realce un movimiento excepcional. El Golden Bridge Round 39 lo consigue y combina armoniosamente relojería y alta joyería", explica Jérôme Biard, CEO de Corum.
CORUM
En 1955 se fundó la Casa de Corum en La Chaux-de-Fonds (Suiza). Corum tiene el orgullo de contribuir a perpetuar los valores y el buen hacer de la alta relojería. Siguiendo el camino trazado por los fundadores, mantiene su lealtad a las colecciones legendarias sin por ello renunciar a enriquecerlas con un toque de modernidad que lleva el distintivo de la innovación y los avances técnicos. La continuidad y longevidad de sus colecciones no son meras palabras para Corum: el Admiral lleva 50 años surcando los océanos, mientras que la colección Bridges viene dejando huella en la historia de la relojería desde hace más de 30 años. En el año 2000 y haciendo gala de un espíritu transgresor, Corum lanzó Bubble, cuya bóveda de 11 mm de cristal de zafiro genera un efecto lupa que permite obtener una singular imagen de la esfera.












