Eran largas tardes de juego en el barrio, dándole al balón con esas zapatillas indestructibles, o estando sentado en un banco con tus amigos, o con aquel chico o chica que tanto nos gustaba, pero que el tiempo ha borrado su nombre.
Eran tiempos de salir a toda prisa al recreo cuando sonaba el timbre, a casa a comer o el del final de la jornada, que era el mejor. Con un poco de suerte, ese día regalarían el álbum de cromos de Superéxitos del año o el de la liga. Ese álbum que nos daba la vida en el recreo, cambiando cromos y que siempre quedaba inacabado con una o dos piezas que nadie podía conseguir.
¿Cómo no las vamos a querer si forman parte de esos hermosos recuerdos, de cuando éramos niños y las admirábamos?
Pero vuelven a estar con nosotros. Actualizadas, modernizadas y puestas al día. Tan cómodas como siembre, tan indestructibles como siempre. Tan clásicas como siempre.
Para todos los que las han echado de menos, a ellas y sus recuerdos.












