El certamen contará con la israelí Danit Peleg, que ha diseñado toda una colección de ropa con una impresora 3D casera. Peleg dejó de lado la tela tradicional para confiar el material de sus diseños a una impresora Witbox 3D, que acepta una amplia variedad de materiales, que van desde los súper rígidos hasta los suaves y flexibles, inyectados todos en forma líquida en capas de alta definición de hasta 0.05 milímetros. Gracias a la aplicación de este tecnología, la israelí ha logrado ‘telas' con efectos de flexibilidad y movimientos increíbles y con la apariencia de sofisticados tejidos tipo crochet o ganchillo.
Por su parte, Francis Bitonti, considerado uno de los pioneros de la aplicación de la impresión 3D a otros campos al margen de la arquitectura, dará a conocer en In(3D)ustry sus experiencias como diseñador de vestidos, zapatos o joyas, consiguiendo nuevas formas que, con el método tradicional, no serían posibles.
Bitonti saltó al estrellato en 2013 cuando la vedette Dita Von Teese acudió a un evento en Nueva York con un vestido realizado íntegramente con una impresora 3D. Una pieza creada por este diseñador y por Michel Schmidt, para la que se fabricaron 17 piezas distintas, todas ensambladas a mano, con 3.000 piezas movibles a las que se añadieron 13.000 cristales de Swarovski.
Además de las prendas, la impresión 3D en el mundo de la moda se encuentra también en los accesorios y complementos como calzado, bolsos, bisutería y gafas. Firmas como Nike, Adidas o New Balance, por ejemplo, ya han lanzado al mercado productos elaborados mediante fabricación aditiva y avanzada.
Además, la primera edición de In(3D)ustry From Needs to Solutions contará con la participación de ponentes nacionales e internacionales de otros sectores como los de la automoción y la aeronáutica, la arquitectura y la salud.
Un estudio de Consumer Technology Association (CTA) en Estados Unidos establece que el sector de impresión en 3D en todo el mundo superó los 7.300 millones de dólares en 2015, un 30% más que en 2014.







