Topos, puntos de mayor o menor grosor son un recurso gráfico habitual de todos los tiempos. No en vano, podríamos convenir que el punto, es el elemento tipográfico fundamental, el que marca los tiempos, los espacios e incluso la entonación: Punto final; punto y aparte; punto y coma…
La expresión, “¡porqué lo dijo yo, y punto!” detona una autoridad fuera de discusión.
Los “puntos suspensivos…” sugieren que quien habla está en posesión de una verdad, pero no puede, o no debe, o no quiere revelarla en su totalidad. Los puntos suspensivos son el suspense.
El punto final, es la muerte. El fin, el “sanseacabó” que no deja lugar a dudas.
Burrito Blanco incorpora de forma libre este motivo en sus diversas colecciones para la temporada otoño invierno 2025 – 2026. Sábanas de invierno, sábanas de primavera, fundas nórdicas y edredones. Puntos y más puntos en tamaños y colores diversos para dar luminosidad, frescura y alegría.
Los lunares han estado presentes en la cultura popular española desde tiempo inmemorial. A todos nos viene a la menta los coloridos vestidos flamencos de faralaes, con amplios volantes y estampados diversos en los que los topos o lunares tienen una importante presencia. También en el mundo del deporte encontramos vistosos puntos de colores en el maillot del Rey de la montaña en el Tour de France. Pero no todo queda ahí, p u n t u a l i c e m o s:
Más antiguo que la Polka
El uso de topos es tan antiguo como la Polka, si no el uso, por lo menos lo es su popularización en utilizaciones en el vestir. El origen es, claro que sí, el baile de la Polca. Este es un ritmo alegre y desenfadado que se popularizo en Bohemia (la actual República Checa) en la década de 1830. De allí, se extendió por Europa y de allí a Estados Unidos.
El patrón de topos se consolidó como sinónimo de alegría y juventud, derivando en imágenes icónicas como la de la primera Miss América, Norma Smallwood, que se fotografió con un traje de baño de grandes lunares en el año 1926. También Minie Mouse lucía increíblemente alegre con su traje de lunares blancos sobre rojo en el año 1928. Posteriormente, de 1940 es la archi reproducida imagen de Rosie the riveter, la mujer trabajadora que luce un pañuelo rojo con lunares blancos y que, con su mano izquierda, remanga la camisa de su brazo derecho levantado en actitud de fuerza y determinación. Más en la actualidad, diseñadores prestigiosos como Christian Dior han incluido el patrón Polka Dot en sus colecciones a partir de los años 50.
Pongamos el punto en la alta costura
El patrón Polka Dot ha sido una constante en los desfiles debido a su atemporalidad y a la versatilidad con que los distintos creadores lo han utilizado.
Clásicos y sofisticados los lunares en blanco y negro siguen siendo la versión más elegante de este patrón para crear abrigos, vestidos, faldas o trajes sastre. Sin embargo, las posibilidades de trabajar los topos en paletas de color inesperadas, en tamaños diversos o mezclados con otros estampados, dan lugar a soluciones creativas nuevas y llenas de originalidad.
Y como no, el uso del patrón Polka Dot se ha usado también en diseños de Ropa de cama y decoración. Prueba de ello son los diversos diseños de Burrito Blanco que hacen un uso de este recurso creativo.
El topo es arte
En el mundo de arte han sido diversos los creadores que han convertido el patrón de topos (topos grandes, topos pequeños, puntos o puntitos…) en su seña de identidad artística. Por citar algunos: Yayoi Kusama (1929) que ha hecho del patrón de topos su firma artística; Demien Hirst (1965), que se mueve en el ámbito del arte contemporáneo; Roy Lichtenstein (1923-1997), uno de los mejores representantes del Pop Aart; Sigmar Polke (1941-2010), artista del post Pop y del Contemporáneo. Los trabajos están llenos de luminosidad y expresividad a través de las formas y las paletas de color que utilizan.












