Como si se preparara para sus encuentros con Picasso, Hemingway, Dalí, Fitzgerald o Gertrude Stein, Guillermina Baeza viste a una mujer delicada y femenina con biquinis y bañadores repletos de trabajos artesanales, cuidadas incrustaciones de ganchillo metalizadas, tejidos de jacquard y estampados florales propios de aquella época.
La luz de París también queda plasmada en la colección. Los colores malvas, naranjas, marrones, grises, verdes agua y marinos reciben un brillo especial, gracias a los hilos metalizados en oro y plata, que los avivan más, si cabe.
El encanto vintage se percibe en las formas de las prendas: bañadores, biquinis y, de nuevo, triquinis con camales bajos, espaldas desnudas con lazadas, aberturas muy pensadas y drapeados. En definitiva, una silueta retro pero, a la vez, muy del siglo XXI.







