La mujer Guillermina Baeza vive de una forma activa el deporte y el arte manteniendo la armonía de su condicionamiento femenino. La energía física y el arte le hacen sentir libre.
El juego entre claro y oscuro entre sombra y luz se plasma en blancos y negros en los bañadores y bikinis realzando las formas casi esculpidas en la silueta femenina.
La caligrafía incrustada en las prendas las hace únicas y conecta con el movimiento arty.
Los colores del mar reaparecen en los bañadores en todas sus tonalidades.
Al atardecer, los naranjos, vivos y dorados se funde en perfecta armonía con el ambiente.










