La industria española del calzado, la marroquinería y el comercio especializado ha alzado la voz contra el modelo de negocio del ultra fast-fashion. Durante la feria internacional Futurmoda, varias organizaciones sectoriales firmaron ayer una declaración conjunta en la que alertan sobre los efectos “estructuralmente insostenibles” de estas plataformas, especialmente aquellas procedentes de Asia.
Las entidades firmantes —la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), la Asociación Española de Fabricantes de Marroquinería, Artículos de Viaje y Afines (ASEFMA), la Asociación Nacional de Comerciantes de Calzado (ANCC) y la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AEC)— sostienen que este modelo no es solo una nueva forma de comercio digital, sino un sistema que amenaza el equilibrio del mercado europeo regulado.

Un modelo con elevado coste ambiental
Uno de los principales argumentos de la declaración se centra en el impacto medioambiental del ultra fast-fashion. El sistema se basa en la producción masiva de artículos con ciclos de vida muy cortos y en el envío individualizado de millones de paquetes hacia Europa.
Este modelo logístico genera, según las organizaciones firmantes, una huella de carbono muy superior a la del comercio tradicional, basado en importaciones consolidadas y distribución mayorista. El transporte internacional, los múltiples embalajes y la distribución de última milla multiplican las emisiones y los residuos, en contradicción con los objetivos del Unión Europea en materia de sostenibilidad y transición ecológica.
Además, el sector advierte de que el ultra fast-fashion fomenta una cultura de “usar y tirar”, incentivando el hiperconsumo, las compras impulsivas y altos niveles de devolución, prácticas que dificultan avanzar hacia un modelo de economía circular.
Distorsión del mercado y presión sobre las pymes
El documento también subraya los efectos económicos del fenómeno. Las asociaciones consideran que muchas plataformas aprovechan vacíos regulatorios en los envíos de bajo valor para eludir parte de las obligaciones fiscales o regulatorias que sí cumplen las empresas europeas.
Según denuncian, esta situación genera una “distorsión competitiva estructural”, ya que los precios extremadamente bajos no reflejan los costes reales asociados a la producción, el cumplimiento normativo o el impacto ambiental. Esta presión a la baja afecta a toda la cadena de valor y pone en riesgo la viabilidad de miles de pequeñas y medianas empresas del sector en Europa.
Impacto social y cultural
Las organizaciones firmantes también advierten de las consecuencias sociales del modelo. A su juicio, el ultra fast-fashion contribuye a normalizar un consumo constante y descontextualizado, especialmente entre las generaciones más jóvenes, donde el precio se convierte en el único criterio de compra.
Esta tendencia, sostienen, desvincula al consumidor del valor real del producto, invisibiliza el trabajo detrás de cada artículo y debilita el tejido productivo europeo.
Petición de medidas a España y a la UE
Ante esta situación, las asociaciones han reclamado al Gobierno español y a las instituciones comunitarias la adopción de medidas regulatorias concretas. Entre ellas destacan la eliminación de las lagunas en los envíos de bajo valor, el pago íntegro de IVA y aranceles desde el primer euro, el refuerzo de los controles aduaneros y la exigencia de responsabilidad plena a las plataformas que operan en el mercado europeo.
Asimismo, el sector pide políticas de apoyo a la industria europea de la moda y el calzado, con medidas que refuercen la innovación, la sostenibilidad y la digitalización de las pymes.
La declaración concluye con un llamamiento a consumidores y autoridades para proteger un modelo basado en la calidad, la durabilidad y el empleo local. Para las organizaciones firmantes, el ultra fast-fashion no es únicamente una tendencia digital, sino un desafío estructural para el futuro de la industria y del comercio europeo.












