La Confederación Europea de la Industria Textil y de la Confección (EURATEX) ha dado un paso decisivo en su compromiso por una industria textil más sostenible, pero también más eficiente y adaptada a la realidad empresarial. En el marco de la consulta pública lanzada por el Grupo Consultivo Europeo en Información Financiera (EFRAG) en abril de 2025, EURATEX ha presentado una batería de propuestas técnicas orientadas a simplificar y mejorar el marco europeo de información sobre sostenibilidad. Estas medidas forman parte del llamado «Paquete Omnibus de Simplificación sobre Diligencia Debida», recientemente promovido por la Comisión Europea.
El principal objetivo de este paquete es aliviar la complejidad normativa y reducir la carga de cumplimiento derivada de directivas como la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) y la CS3D (Corporate Sustainability Due Diligence Directive), que afectan directamente a las empresas textiles, especialmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que representan el grueso del sector en Europa.
Problemas actuales: exceso de complejidad y escasa aplicabilidad
EURATEX ha señalado que el marco actual de los Estándares Europeos de Información sobre Sostenibilidad (ESRS, por sus siglas en inglés) adolece de una excesiva tecnificación y consume demasiados recursos, lo que dificulta su implementación por parte de empresas con capacidades limitadas. Además, destaca que el principio de «materialidad», esencial en la evaluación de los impactos más relevantes, se está aplicando de manera rígida, alejándose de una lógica proporcional.
Otro de los grandes obstáculos identificados es la dificultad para recabar datos en las complejas cadenas de suministro globales, muchas veces fragmentadas y sin herramientas adecuadas de trazabilidad. A esto se suma la falta de personal capacitado y de datos fiables, así como la existencia de duplicidades regulatorias entre diferentes iniciativas europeas (como la Taxonomía de la UE o el Reglamento de Ecodiseño), que generan confusión y fatiga normativa.
Propuestas clave: simplicidad, gradualidad y coherencia regulatoria
Para hacer frente a este escenario, EURATEX ha presentado una serie de recomendaciones concretas, entre las que destacan:
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Plantillas simplificadas y modulares, adaptadas a la operativa real de las pymes del sector.
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Implantación progresiva de las obligaciones de divulgación sobre la cadena de valor, reconociendo las limitaciones estructurales actuales en materia de trazabilidad, sobre todo en los eslabones iniciales.
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Guías más claras y accionables, con explicaciones técnicas sobre umbrales de materialidad y jerarquización de las divulgaciones.
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Tratamiento más eficaz de la información exigida por el Artículo 8 de la taxonomía europea, evitando incluir contenido genérico que incrementa el volumen de los informes sin mejorar su utilidad para la toma de decisiones.
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Mejor alineación con otras legislaciones europeas sobre sostenibilidad, para evitar la fragmentación y reducir las cargas de cumplimiento.
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Mecanismos concretos de interoperabilidad con estándares internacionales como GRI, ISSB o CDP, superando los meros compromisos formales para avanzar hacia una equivalencia práctica.
EURATEX subraya que para lograr un ecosistema textil europeo competitivo y verdaderamente sostenible, las normativas deben ajustarse a las realidades del tejido empresarial. “La diligencia debida no puede convertirse en una traba burocrática, sino en una herramienta útil y viable para las empresas”, señala la organización.
Con esta iniciativa, EURATEX reafirma su papel como interlocutor clave entre la industria textil y las instituciones europeas, velando por una transición sostenible que sea también justa, proporcionada y realista.
Para más detalles, la organización ha puesto a disposición un documento resumen de una página sobre el paquete Omnibus y sus recomendaciones técnicas.













