El Parlamento Europeo frena el acuerdo UE–Mercosur y asesta un duro golpe a la Confederación Europea de Confección y Textiles (EURATEX)

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El Parlamento Europeo frena el acuerdo UE–Mercosur y asesta un duro golpe a la Confederación Europea de Confección y Textiles (EURATEX)
● La remisión del pacto al Tribunal de Justicia de la UE retrasa al menos dos años un acuerdo considerado estratégico.

● El sector textil y de la moda, uno de los grandes beneficiados, ve cómo se prolonga la incertidumbre tras décadas de negociación.

23 de enero de 2026

El Parlamento Europeo frena el acuerdo UE–Mercosur y asesta un duro golpe a la Confederación Europea de Confección y Textiles (EURATEX)

El Parlamento Europeo ha propinado un serio varapalo a la política comercial de la Unión Europea al frenar la aprobación del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur y votar a favor de remitirlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). La decisión, que implica un retraso mínimo de dos años en la entrada en vigor del pacto, ha sido duramente criticada por EURATEX, la Confederación Europea del Textil y la Confección, que alerta del impacto negativo que esta demora tendrá sobre la credibilidad internacional de Europa y sobre sectores clave de su economía.

Según ha expresado la propia EURATEX en su perfil oficial de LinkedIn, la votación de la Eurocámara supone “un serio revés para la política comercial de la UE y un golpe para la credibilidad global de Europa”. La organización empresarial considera que la remisión del acuerdo al TJUE introduce una “incertidumbre innecesaria” que paraliza oportunidades económicas concretas y debilita la confianza de las empresas europeas en un momento especialmente delicado desde el punto de vista geopolítico y económico.

Un retraso que mina la confianza y envía una señal equivocada

Para EURATEX, la decisión del Parlamento Europeo llega en el peor momento posible. En un contexto marcado por la competencia global, las tensiones comerciales y la necesidad de diversificar mercados y cadenas de suministro, retrasar un acuerdo estratégico como el de Mercosur transmite, a juicio de la patronal textil, “una señal equivocada a los socios internacionales”. Europa, subrayan, corre el riesgo de aparecer como un actor poco fiable, incapaz de cerrar y ejecutar acuerdos tras décadas de negociaciones complejas.

El acuerdo UE–Mercosur, negociado durante más de veinte años, pretende crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, abarcando a más de 700 millones de personas. Para la industria europea, y en particular para sectores exportadores, el pacto representa una herramienta clave para ganar acceso preferente a mercados emergentes, reducir barreras arancelarias y establecer reglas comunes en materia de comercio, sostenibilidad y estándares laborales.

Desde EURATEX advierten de que prolongar la indefinición no solo frena inversiones y decisiones empresariales, sino que también debilita la posición negociadora de la UE frente a otros grandes actores globales que avanzan con mayor rapidez en la firma de acuerdos comerciales.

Del entusiasmo al desencanto en cuestión de días

La reacción de EURATEX resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta que, apenas esta misma semana, la organización celebraba públicamente la firma del acuerdo UE–Mercosur, calificándola como “un hito histórico para el comercio internacional que refuerza la competitividad europea”. En un comunicado conjunto con otras asociaciones empresariales europeas, la patronal textil hizo entonces un llamamiento claro al Parlamento Europeo para que avanzara “con rapidez” en el proceso de ratificación.

En aquel posicionamiento, las asociaciones empresariales advertían de que, tras décadas de negociaciones, Europa no podía permitirse nuevos retrasos si quería mantener su liderazgo económico y comercial. El contraste entre ese mensaje y la decisión de la Eurocámara pone de relieve la fractura existente entre una parte del tejido empresarial y la dinámica política e institucional europea.

Para EURATEX, el sector textil y de la moda figura entre los grandes beneficiados del acuerdo con Mercosur. La eliminación o reducción de aranceles, el acceso a nuevos consumidores y la mejora de las condiciones de competencia permitirían a las empresas europeas reforzar su presencia en América Latina, una región con creciente demanda de productos de valor añadido y diseño europeo.

Una política comercial en entredicho

Más allá del impacto sectorial, el episodio reabre el debate sobre la capacidad de la Unión Europea para articular una política comercial coherente, previsible y alineada con las necesidades de su economía. Desde la perspectiva de EURATEX, Europa necesita una estrategia que aporte “certeza, resiliencia y crecimiento”, no nuevos aplazamientos que prolonguen la parálisis y la inseguridad jurídica.

La remisión del acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE introduce un elemento adicional de complejidad jurídica y política, cuyos efectos prácticos se traducen, de momento, en tiempo perdido. Para la industria europea, ese tiempo tiene un coste tangible en forma de oportunidades desaprovechadas, inversiones aplazadas y ventaja competitiva cedida a terceros países.

Mientras el debate institucional continúa, EURATEX y el resto de asociaciones empresariales insisten en que el acuerdo UE–Mercosur no es solo un tratado comercial más, sino una pieza estratégica para el posicionamiento global de Europa. El desenlace final dependerá ahora de los tiempos y decisiones de las instituciones europeas, pero el mensaje del sector empresarial es claro: nuevos retrasos pueden salir caros.

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