El Pacte per a la Moda Circular alcanza las 146 organizaciones y refuerza la hoja de ruta de Cataluña hacia una industria textil circular

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El Pacte per a la Moda Circular alcanza las 146 organizaciones y refuerza la hoja de ruta de Cataluña hacia una industria textil circular
● El Plenario 2026 del Pacte per a la Moda Circular ha confirmado la consolidación de una de las mayores iniciativas colaborativas de Europa dedicadas a la transformación sostenible del sector textil, reuniendo ya a 146 organizaciones de toda la cadena de valor de la moda en Cataluña.

● La jornada ha servido para presentar avances, compartir proyectos en marcha y analizar los desafíos que afronta la industria en un contexto marcado por la nueva regulación europea, la futura Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) y la necesidad de acelerar la transición hacia modelos de producción y consumo más circulares.

● Administraciones públicas, empresas, gestores de residuos, centros tecnológicos, universidades, entidades sociales y organizaciones empresariales coincidieron en la necesidad de reforzar la colaboración para alcanzar los objetivos fijados hasta 2030.

● La celebración del plenario llega apenas unas semanas después de la aprobación oficial del Segundo Pacte per a la Moda Circular por parte de la Generalitat de Catalunya, una nueva etapa que amplía los compromisos asumidos desde 2022 y eleva la ambición del proyecto.

11 de junio de 2026

El Pacte per a la Moda Circular alcanza las 146 organizaciones y refuerza la hoja de ruta de Cataluña hacia una industria textil circular

Un plenario para medir avances y definir el futuro del sector

El Plenario 2026 del Pacte per a la Moda Circular se ha convertido en un nuevo punto de encuentro para evaluar el estado de la transición circular de la industria textil catalana.

Durante la jornada, los participantes compartieron los progresos alcanzados en los últimos meses, analizaron las iniciativas colaborativas actualmente en desarrollo y debatieron sobre las prioridades que marcarán la evolución del sector durante los próximos años.

El encuentro puso de manifiesto que la circularidad ha dejado de ser una aspiración teórica para convertirse en una necesidad estratégica, económica y regulatoria para toda la cadena de valor textil.

Una alianza que sigue creciendo

Uno de los datos más destacados presentados durante el plenario fue el crecimiento continuo de la iniciativa.

El pacto reúne actualmente a 146 organizaciones, una cifra que refleja el creciente compromiso de empresas, instituciones y entidades con la transformación sostenible del sector.

La evolución resulta especialmente significativa si se compara con los inicios del proyecto. Cuando el pacto fue presentado públicamente el 31 de mayo de 2022 contaba con 55 organizaciones adheridas. Al finalizar la vigencia del primer acuerdo, en diciembre de 2024, la cifra ya había alcanzado las 124 entidades. Dos años después, el ecosistema continúa ampliándose y consolidándose como una referencia en materia de economía circular aplicada a la moda.

El Segundo Pacte marca una nueva etapa hasta 2030

La celebración del plenario coincide con la puesta en marcha oficial del Segundo Pacte per a la Moda Circular, aprobado recientemente por la Generalitat de Catalunya a través de la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC).

Esta nueva fase da continuidad al trabajo realizado desde 2022 y amplía el horizonte temporal hasta el año 2030, con el objetivo de reforzar la cooperación entre administraciones públicas, empresas, centros de conocimiento, organizaciones sociales y agentes económicos vinculados al sector textil.

La renovación del acuerdo responde tanto a los resultados obtenidos durante la primera etapa como a los nuevos desafíos regulatorios que afronta la industria europea de la moda.

La urgencia ambiental detrás del pacto

El impulso de esta iniciativa encuentra su justificación en el enorme impacto ambiental del sector textil.

Según los datos recogidos en el documento de compromiso del Segundo Pacte, el textil es actualmente el cuarto mayor consumidor mundial de materias primas y agua y el quinto emisor de gases de efecto invernadero. Además, menos del 1% de los textiles producidos en el mundo se reciclan para convertirse nuevamente en productos textiles.

En Cataluña, la situación refleja la dimensión del desafío. Cada ciudadano consume una media de 21,1 kilogramos de productos textiles al año, mientras que únicamente el 13,6% de los residuos textiles se recoge de forma selectiva. El resto termina siendo incinerado o depositado en vertederos, lo que supone la pérdida de materiales que podrían reincorporarse al sistema productivo.

Objetivos concretos para transformar la industria

El Segundo Pacte mantiene tres grandes metas para el horizonte de 2029.

La primera consiste en reducir entre un 5% y un 10% la generación de residuos textiles respecto a los niveles registrados en 2019. La segunda persigue incrementar la recogida selectiva hasta alcanzar el 30% del total generado. La tercera busca aumentar la valorización material de los residuos recuperados mediante la reutilización y el reciclaje.

En concreto, el pacto aspira a que entre el 55% y el 60% de los textiles recogidos selectivamente puedan reutilizarse y que entre el 40% y el 50% se reciclen para generar nuevos materiales.

La recogida selectiva, una prioridad estratégica

Uno de los principales ejes de trabajo del acuerdo se centra en mejorar la recogida selectiva de residuos textiles.

La entrada en vigor de las obligaciones europeas de recogida separada está obligando a administraciones y operadores a rediseñar sus sistemas de gestión. El pacto plantea aumentar significativamente los puntos de recogida disponibles para la ciudadanía y desarrollar modelos más eficientes que permitan recuperar un mayor volumen de materiales.

La mejora de esta fase resulta esencial, ya que la calidad de los materiales recuperados condiciona posteriormente las posibilidades de reutilización y reciclaje.

Reutilizar antes que reciclar

La filosofía del pacto prioriza la reutilización como la opción más eficiente desde el punto de vista ambiental.

Por ello, una parte importante de los esfuerzos se orienta a incrementar la preparación para la reutilización de las prendas recogidas, favoreciendo que estas puedan volver al mercado mediante canales de segunda vida.

El objetivo es prolongar al máximo el ciclo útil de los productos textiles antes de recurrir a procesos industriales de reciclaje, reduciendo así el consumo de recursos y la generación de residuos.

Impulso a la industria catalana del reciclaje textil

Otro de los pilares fundamentales del acuerdo consiste en fortalecer las capacidades industriales de reciclaje existentes en Cataluña.

La comunidad cuenta con una larga tradición textil y dispone de empresas especializadas en el aprovechamiento de residuos postindustriales y postconsumo. El pacto busca aprovechar esta base industrial para consolidar una cadena de valor local capaz de transformar residuos en nuevas materias primas.

La estrategia pretende reducir la dependencia exterior y generar nuevas oportunidades económicas vinculadas a la economía circular.

El ecodiseño entra en el centro de la estrategia

La transformación del sector no se limita a la gestión de residuos.

El Segundo Pacte concede un papel fundamental al ecodiseño como herramienta para prevenir impactos desde el origen. Entre los compromisos asumidos por los productores figuran la mejora de la durabilidad de los productos, el incremento de su reciclabilidad, la reducción de materiales nocivos y la incorporación progresiva de fibras recicladas en las colecciones.

La intención es adaptar los productos textiles a las futuras exigencias regulatorias europeas en materia de diseño sostenible.

La compra pública verde como motor de cambio

Las administraciones también desempeñan un papel destacado dentro del pacto.

Entre los objetivos específicos se encuentra el impulso de la compra pública verde, utilizando el poder de contratación de las instituciones para estimular la demanda de productos textiles sostenibles y circulares.

La medida pretende generar un efecto tractor sobre el mercado y acelerar la adopción de criterios ambientales por parte de fabricantes y proveedores.

La innovación tecnológica como aliada

Universidades, centros tecnológicos y organismos de investigación forman parte activa de la iniciativa.

Su papel se centra en impulsar la innovación en materiales, procesos y tecnologías que permitan avanzar hacia sistemas de producción más eficientes y sostenibles.

La investigación aplicada se considera un elemento esencial para resolver algunos de los principales desafíos técnicos asociados al reciclaje de fibras, la trazabilidad y la circularidad de los productos.

Una respuesta catalana alineada con Europa

El pacto no surge de manera aislada.

Su desarrollo está estrechamente vinculado a las estrategias europeas de economía circular, al Pacto Verde Europeo, a la Estrategia Europea para los Textiles Sostenibles y Circulares y al nuevo Reglamento de Ecodiseño aprobado por la Unión Europea.

Asimismo, la iniciativa nació en el marco del proyecto europeo Interreg Europe CircE, donde fue identificada como una de las acciones con mayor potencial de transformación y replicabilidad a escala continental.

La Responsabilidad Ampliada del Productor cambia las reglas

Uno de los grandes temas abordados durante el plenario fue la futura implantación de los sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para el sector textil.

La nueva legislación europea obligará a los fabricantes a asumir una mayor responsabilidad sobre la gestión de los productos una vez finalizada su vida útil, modificando profundamente el funcionamiento de la industria.

Esta transformación normativa explica en gran medida la importancia creciente de iniciativas colaborativas como el pacto.

Gobernanza compartida para una transformación colectiva

El modelo de funcionamiento del pacto se basa en una estructura de gobernanza participativa.

Un Comité Rector, diversos grupos de trabajo temáticos y una Secretaría Técnica coordinan el desarrollo de proyectos y el seguimiento de los compromisos adquiridos por las organizaciones participantes.

Los grupos de trabajo abordan cuestiones tan diversas como la recogida selectiva, la responsabilidad ampliada del productor, el reciclaje local, la compra pública verde, el ecodiseño o la sensibilización ciudadana.

Un proyecto colectivo que busca cambiar la moda desde sus cimientos

La principal conclusión del Plenario 2026 fue clara: la circularidad del sector textil solo será posible mediante la colaboración continuada entre todos los agentes implicados.

La presencia de 146 organizaciones demuestra que la transformación ya está en marcha. Sin embargo, los participantes coincidieron en que los próximos años serán decisivos para convertir los compromisos adquiridos en resultados tangibles.

La reducción de residuos, la reutilización de materiales, el desarrollo de nuevas capacidades industriales y la incorporación del ecodiseño en toda la cadena de valor marcarán el éxito de una iniciativa que aspira no solo a transformar la moda catalana, sino también a convertirse en un referente europeo de economía circular aplicada al sector textil.

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