El Consejo Intertextil Español (CIE) reclama que la futura Ley europea de Economía Circular blinde la base industrial y la competitividad del sector textil

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El Consejo Intertextil Español (CIE) reclama que la futura Ley europea de Economía Circular blinde la base industrial y la competitividad del sector textil
● El Consejo Intertextil Español presenta alegaciones a la consulta de la Comisión Europea: pide apoyo explícito a la industria del reciclaje textil y medidas para garantizar materias primas recicladas asequibles.

● Entre sus prioridades figuran contratación pública sostenible, criterios armonizados de calidad y trazabilidad, vigilancia de mercado y reducción de costes energéticos y regulatorios para mantener la producción en Europa.

21 de noviembre de 2025

El Consejo Intertextil Español (CIE) reclama que la futura Ley europea de Economía Circular blinde la base industrial y la competitividad del sector textil

El Consejo Intertextil Español (CIE) ha registrado formalmente sus alegaciones en la consulta pública abierta por la Comisión Europea sobre la futura Ley europea de Economía Circular. En una comunicación a través de su página web, la patronal española del sector textil valora el objetivo general de la iniciativa —acelerar la transición hacia una economía más circular— pero reclama que la norma reconozca y refuerce de forma explícita la base industrial europea para que la circularidad sea efectiva y competitiva.

El CIE subraya que ya existe en España un ecosistema industrial desarrollado de reciclaje textil —con capacidad a escala industrial para el reciclaje mecánico del algodón y otras fibras— que permite reincorporar materiales al ciclo productivo y suministrar materias recicladas a sectores diversos: textil-hogar, contract, automoción, moda e incluso aplicaciones industriales. Por ello, advierte que la legislación debe diseñarse para preservar y potenciar estas capacidades y no para expulsarlas por una regulación que encarezca de modo insostenible la producción local.

Prioridades clave reivindicadas por el CIE

En su documento de alegaciones, el CIE plantea una batería de prioridades concretas que entiende esenciales para lograr una economía circular tangible y competitiva:

  • Reconocer y apoyar las capacidades industriales existentes en los Estados miembros, en especial aquellas empresas que ya realizan reciclaje textil a escala industrial.

  • Fomentar la contratación pública sostenible, priorizando en licitaciones textiles con contenido reciclado, diseñados para la reutilización y fabricados bajo criterios verificables de sostenibilidad.

  • Estimular la demanda de materiales reciclados con incentivos claros, eliminar barreras regulatorias innecesarias y definir criterios armonizados de calidad y trazabilidad para las materias secundarias.

  • Garantizar una vigilancia de mercado rigurosa que impida la competencia desleal y el fraude en materia de sostenibilidad, evitando la entrada de productos que no cumplan los estándares ambientales y sociales de la UE.

  • Facilitar el acceso asequible a materias primas secundarias y reducir los costes energéticos y regulatorios que hoy penalizan la competitividad frente a terceros países.

  • Optimizar los sistemas de recogida, clasificación y valorización de residuos textiles para priorizar su reincorporación al ciclo productivo dentro del territorio europeo.

Estas peticiones muestran una doble voluntad: por un lado, avanzar en objetivos ambientales (menos residuos, economía circular); por otro, mantener empleos y tejido industrial mediante condiciones que permitan competir frente a importaciones más baratas. El CIE alerta explícitamente del riesgo de que una normativa mal diseñada provoque el desmantelamiento de instalaciones de reciclaje y producción en Europa, lo que a la larga impediría incorporar materiales reciclados en los productos y gestionar los residuos de forma soberana.

¿Por qué insiste el sector en medidas industriales y de mercado?

La argumentación del CIE pivota sobre un punto clave: la circularidad no solo es técnica o normativa, sino económica. Para que los materiales reciclados circulen de verdad dentro del mercado europeo se necesita que existan tanto oferta (capacidad industrial para procesarlos) como demanda (compradores dispuestos a adquirirlos a precios competitivos). Sin una conjunción de ambas, las políticas de economía circular corren el riesgo de quedarse en buenas intenciones sin impacto real.

Por ello, las medidas propuestas van más allá de simples objetivos de reciclaje: reclaman incentivos (fiscales, de contratación pública), criterios de calidad y trazabilidad que generen confianza en el mercado, y una vigilancia efectiva para evitar el greenwashing y las prácticas que distorsionan la competencia. Asimismo, señalan la necesidad de abordar uno de los costes estructurales más sensibles para la industria textil europea: la energía. La reducción de costes energéticos es, según el CIE, condición necesaria para que la producción local siga siendo viable.

Implicaciones prácticas y retos para la futura norma europea

Si la Comisión Europea atiende las líneas de actuación reclamadas por el CIE, la Ley podría incluir mecanismos más prescriptivos y apoyos directos a la industrialización del reciclaje textil —por ejemplo, prioridades en compras públicas, requisitos de contenido reciclado en determinados contratos o fondos para modernización de plantas de reciclaje—. Sin embargo, esa misma orientación puede chocar con debates políticos sobre libre competencia, aranceles, y con la complejidad de armonizar mercados muy distintos en la UE.

El reto será equilibrar ambición ambiental y realismo industrial: una ley demasiado rígida en objetivos ambientales sin contrapartidas para la industria podría desplazar la producción; una norma demasiado laxa podría no lograr la transición deseada. El posicionamiento del CIE apunta a que una regulación eficaz debe ser integral —combinar exigencias de diseño, incentivos de demanda, garantías de mercado y reducción de costes operativos— para evitar efectos no deseados.

En su comunicado, el Consejo Intertextil Español reafirma su compromiso con un sector textil circular, innovador y sostenible, apelando a que la futura Ley europea actúe como palanca para consolidar empleo verde y valor añadido en territorio europeo, no como un factor de desindustrialización. La participación de la industria en la consulta pública es una señal del interés estratégico por configurar una normativa equilibrada que haga posible una transición circular real y competitiva.

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