Una propuesta que se aleja del espectáculo convencional para adentrarse en el terreno íntimo de la psique, donde la moda se convierte en vehículo de reflexión emocional y símbolo de los procesos internos que rara vez se visibilizan.
Más que una colección, “Brote” es un manifiesto estético que explora el colapso emocional desde la sobriedad poética, transformando lo invisible en materia, y lo intangible en gesto. Las prendas no describen una enfermedad ni ilustran un diagnóstico, sino que componen un relato abstracto y sugerente sobre la tensión interna, el bloqueo mental, la pérdida de control y la posibilidad latente de transformación.
UNA NARRATIVA TEXTIL SOBRE LA MENTE
La propuesta de E·R·A·X articula una serie de códigos visuales y materiales que trasladan el universo interno al lenguaje del cuerpo. Los cinturones, presentes no solo en cintura sino también en muñecas y tobillos, hacen referencia directa a los dispositivos de contención utilizados históricamente en instituciones psiquiátricas. Lejos de ser un gesto literal, estos elementos funcionan como símbolo de una presión emocional que aprieta desde dentro.
Las superposiciones (layering) adquieren un significado más allá del estilismo: son capas que ocultan, protegen y esconden lo que no se muestra. Una camisa blanca asomando bajo una camiseta de punto, por ejemplo, remite visualmente a la estética de Alguien voló sobre el nido del cuco, pero también funciona como alegoría de lo que permanece latente bajo una apariencia funcional.
Los tejidos juegan un papel esencial en esta narrativa. La colección combina materiales técnicos con acabados más orgánicos: punto cerrado que genera tensión estructural, tejidos transparentes que dejan entrever el cuerpo como metáfora de una vulnerabilidad expuesta, y algodones tratados que refuerzan la sensación de neutralidad clínica. Los detalles fruncidos, los volúmenes comprimidos y las costuras que constriñen refuerzan visualmente la idea de un cuerpo limitado por su propia mente.
EL DESFILE COMO ESPACIO DE ESCUCHA INTERIOR
La puesta en escena del desfile ha acompañado esta propuesta conceptual con una atmósfera sobria, pausada y contenida. La pasarela no se convierte en un lugar de exhibición, sino en un espacio de resonancia emocional. Las modelos caminan sin artificios, sin excesos, dejando que las prendas y sus gestos hablen por sí solas. Cada silueta propone una idea, una emoción o una pregunta que no busca respuesta, sino que invita a detenerse.
Entre los looks, destacan piezas como los vestidos-capa en tejido técnico marrón que anulan la silueta sin negarla, monos acolchados en blanco que generan una falsa sensación de protección, y tops de cuero estructurado que se abren en la cadera como si contuvieran una presión a punto de escapar.
EL COLOR COMO LENGUAJE EMOCIONAL
La paleta cromática se construye sobre un eje conceptual: el blanco, predominante en muchas de las salidas, remite directamente al uniforme institucional, al espacio clínico, al anonimato emocional. Es un blanco que no calma, sino que aísla. Este tono convive con marrones tierra, negros profundos y azules densos que intensifican el tono introspectivo de la propuesta.
Los colores no funcionan como decoración, sino como parte de un sistema narrativo que refleja estados mentales: contención, bloqueo, colapso, pero también —como sugiere el título de la colección— posibilidad de germinación, de brote.
E·R·A·X
Fundada en Madrid, E·R·A·X es una marca de moda contemporánea reconocida por su aproximación conceptual, poética y emocional al diseño. Cada colección se concibe como una narrativa expandida que trasciende lo puramente textil, explorando temas sociales, psicológicos y culturales desde un lenguaje sobrio, experimental y profundamente auténtico.
Más allá de las tendencias, E·R·A·X construye colecciones como relatos personales y universales. En “Brote”, la marca reafirma su compromiso con una moda que no solo viste el cuerpo, sino que comunica, interroga y emociona.














