De los orígenes locales a la especialización tecnológica
En un contexto en el que la competencia internacional ha redefinido las reglas del sector textil, la trayectoria de Teefactory refleja la capacidad de adaptación de parte del tejido industrial español. Fundada en Mataró por Ángel Fernández Prats, la empresa comenzó como una iniciativa modesta vinculada a la venta de sudaderas promocionales para financiar estudios, evolucionando posteriormente hacia un taller de serigrafía.
Con el paso del tiempo, la compañía ha incorporado nuevas técnicas de personalización que van desde procesos tradicionales como la serigrafía o el bordado hasta tecnologías digitales como el transfer, la sublimación, el DTG o el DTF, esta última una de las más demandadas en la actualidad. Esta evolución tecnológica ha permitido a la firma anticiparse a las tendencias del mercado y adaptarse a un entorno cada vez más exigente.
Del modelo productivo al enfoque centrado en el cliente
En este sentido, la compañía ha gestionado proyectos de gran escala vinculados a eventos internacionales como el Tour de Francia o el París-Dakar, al tiempo que mantiene una oferta flexible para marcas y producciones específicas. Todo ello apoyado en un equipo que combina experiencia artesanal y herramientas tecnológicas.
“El sector se encuentra en un punto de inflexión. La irrupción de grandes operadores y la automatización han cambiado profundamente las reglas del juego”, señala Ángel Fernández Prats. “El valor ya no está solo en producir, sino en acompañar al cliente y entender sus necesidades”.
Adaptación continua en un entorno globalizado
Con más de 70 millones de prendas producidas, más de 150.000 pedidos gestionados y una cartera que supera los 25.000 clientes, Teefactory se ha consolidado como un actor especializado dentro del sector. Su índice de satisfacción del 99,5% refleja un modelo basado en la precisión, la flexibilidad y la respuesta personalizada.
En un entorno marcado por la globalización, la presión de costes y la digitalización, la evolución de la compañía pone de relieve una tendencia más amplia: la necesidad de reinventarse para seguir siendo competitivo. Frente a la producción masiva deslocalizada, propuestas como la de Teefactory evidencian que la especialización, la tecnología y el servicio pueden ser claves para mantener la actividad industrial en el ámbito local.














