La nueva colección creada por Corum, "La Grande Vie", es la excepción que confirma la regla de la creatividad desaforada de la marca. "Nuestro deseo era tener una colección de elegancia clásica, con el fin de satisfacer a nuestros clientes y completar nuestras creaciones más osadas", explica Jérôme Biard, CEO.
La Grande Vie retoma todos los códigos de Corum para utilizarlos en la perspectiva de una colección perenne, de piezas dotadas de una identidad atemporal y de una estética accesible tanto para coleccionistas expertos como para quienes adquieren su primer modelo.
Con el lanzamiento de la colección, la marca presenta tres piezas que se incorporan a la familia "Heritage" de Corum. Las tres lucen una caja de titanio de 42 mm que alberga un calibre automático Swiss Made (SW300), visible a través del fondo de cristal de zafiro.
Probablemente el aspecto más llamativo de estos modelos sea la esfera de tonos azul, rojo o verde que lucen un acabado ‘rayos de sol’ que magnifica aún más su resplandor. Los rayos de sol, que se realizan desde el centro hacia el realce, confieren un acabado deslumbrante al reloj.
Corum ha diseñado para la esfera índices bastón más alargados y delgados que la media, prolongando así el efecto rayos de sol propio de La Grande Vie. Las agujas tipo dauphine, detalle clásico de la alta relojería tradicional que Corum reivindica plenamente con esta colección, recorren la esfera.
A mediodía, el índice de las 12 h es reemplazado por una llave, el logotipo de Corum, que la marca ha diseñado con grandes proporciones, dejando su impronta en esta creación. De hecho, ante la ausencia del nombre "Corum" en la esfera, los amantes de relojería solo podrán identificar a la marca creadora de La Grande Vie gracias a la llave.
La casa ha estudiado meticulosamente el posicionamiento de La Grande Vie para que sea la digna sucesora de colecciones atemporales de Corum, como Chargé d’Affaires, una creación de la década de 1950 que sedujo durante mucho tiempo a los amantes de relojería con su dominio de los códigos relojeros clásicos. Hoy, La Grande Vie emprende su propio camino hacia una versión renovada de la relojería tradicional, que seguramente dejará huella.
CORUM
En 1955 se fundó la Casa de Corum en La Chaux-de-Fonds (Suiza). Corum tiene el orgullo de contribuir a perpetuar los valores y el buen hacer de la alta relojería. Siguiendo el camino trazado por los fundadores, mantiene su lealtad a las colecciones legendarias sin por ello renunciar a enriquecerlas con un toque de modernidad que lleva el distintivo de la innovación y los avances técnicos. La continuidad y longevidad de sus colecciones no son meras palabras para Corum: el Admiral lleva 50 años surcando los océanos, mientras que la colección Bridges viene dejando huella en la historia de la relojería desde hace más de 30 años. En el año 2000 y haciendo gala de un espíritu transgresor, Corum lanzó Bubble, cuya bóveda de 11 mm de cristal de zafiro genera un efecto lupa que permite obtener una singular imagen de la esfera.
La Grande Vie retoma todos los códigos de Corum para utilizarlos en la perspectiva de una colección perenne, de piezas dotadas de una identidad atemporal y de una estética accesible tanto para coleccionistas expertos como para quienes adquieren su primer modelo.
Con el lanzamiento de la colección, la marca presenta tres piezas que se incorporan a la familia "Heritage" de Corum. Las tres lucen una caja de titanio de 42 mm que alberga un calibre automático Swiss Made (SW300), visible a través del fondo de cristal de zafiro.
Probablemente el aspecto más llamativo de estos modelos sea la esfera de tonos azul, rojo o verde que lucen un acabado ‘rayos de sol’ que magnifica aún más su resplandor. Los rayos de sol, que se realizan desde el centro hacia el realce, confieren un acabado deslumbrante al reloj.
Corum ha diseñado para la esfera índices bastón más alargados y delgados que la media, prolongando así el efecto rayos de sol propio de La Grande Vie. Las agujas tipo dauphine, detalle clásico de la alta relojería tradicional que Corum reivindica plenamente con esta colección, recorren la esfera.
A mediodía, el índice de las 12 h es reemplazado por una llave, el logotipo de Corum, que la marca ha diseñado con grandes proporciones, dejando su impronta en esta creación. De hecho, ante la ausencia del nombre "Corum" en la esfera, los amantes de relojería solo podrán identificar a la marca creadora de La Grande Vie gracias a la llave.
La casa ha estudiado meticulosamente el posicionamiento de La Grande Vie para que sea la digna sucesora de colecciones atemporales de Corum, como Chargé d’Affaires, una creación de la década de 1950 que sedujo durante mucho tiempo a los amantes de relojería con su dominio de los códigos relojeros clásicos. Hoy, La Grande Vie emprende su propio camino hacia una versión renovada de la relojería tradicional, que seguramente dejará huella.
CORUM
En 1955 se fundó la Casa de Corum en La Chaux-de-Fonds (Suiza). Corum tiene el orgullo de contribuir a perpetuar los valores y el buen hacer de la alta relojería. Siguiendo el camino trazado por los fundadores, mantiene su lealtad a las colecciones legendarias sin por ello renunciar a enriquecerlas con un toque de modernidad que lleva el distintivo de la innovación y los avances técnicos. La continuidad y longevidad de sus colecciones no son meras palabras para Corum: el Admiral lleva 50 años surcando los océanos, mientras que la colección Bridges viene dejando huella en la historia de la relojería desde hace más de 30 años. En el año 2000 y haciendo gala de un espíritu transgresor, Corum lanzó Bubble, cuya bóveda de 11 mm de cristal de zafiro genera un efecto lupa que permite obtener una singular imagen de la esfera.












