El equilibrio de colores es relajado, intenso, rico y definido en negro, marrón chocolate, oro, tapioca, naranja y tonalidades de azul.
La joyería irrumpe en la silueta, entrelazándose a través de texturas agradables al tacto.
El clasicismo contrasta con el modernismo mediante refinadas técnicas: nudo, entretejido y punto.
Los materiales se expresan en su forma más pura: madera, oro, charol, piedra, piel, algodón y el mismo cuerpo.
Los accesorios lucen aportando una actitud de belleza y confort.
Los contrastes, ineludibles y desestructurados, son esenciales.
Collage, textura y matiz; todo ello en una continua extensión mutua.
Bottega Veneta personifica la calidez, el deseo, la alegría y la celebración.
Una realidad elevada en la que vivir.
“Bottega Veneta versa sobre el individuo, es para usted”, explica Daniel Lee, Director Creativo.










