El sistema de reciclaje textil en España atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Así lo advierte la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS), que ha lanzado una seria advertencia sobre el riesgo real de colapso de un modelo que, hasta ahora, ha sido sostenido mayoritariamente por entidades sociales sin ánimo de lucro. La situación, lejos de ser coyuntural, responde a un conjunto de factores estructurales que amenazan tanto la viabilidad económica del sector como su enorme impacto social y ambiental.
AERESS valora de forma positiva el Proyecto de Real Decreto sobre productos textiles y de calzado y la gestión de sus residuos, al considerar que supone un avance normativo necesario. Sin embargo, la asociación alerta de que su aplicación, si no va acompañada de una financiación suficiente y de medidas de transición, podría agravar aún más la crisis existente en el sector de la gestión del residuo textil.
Un sistema saturado e insostenible
En la actualidad, la recogida, preparación para la reutilización y gestión de residuos textiles no es económicamente sostenible. La entrada masiva de ropa barata y de baja calidad —principalmente derivada del modelo de “moda rápida”— ha provocado un aumento exponencial de prendas que no pueden reutilizarse ni reciclarse. Este fenómeno incrementa de forma significativa los volúmenes de residuos y los costes de tratamiento, que están siendo asumidos casi en su totalidad por las entidades gestoras.
Las consecuencias son ya visibles: instalaciones saturadas, limitación de la capacidad de reutilización y una presión financiera constante sobre organizaciones que, además de gestionar residuos, desarrollan una labor social esencial. Según AERESS, la entrada en vigor del nuevo Real Decreto, sin mecanismos financieros claros, podría intensificar esta situación y llevar al colapso del sistema.
La urgencia de activar los SCRAPs
Para frenar este deterioro y avanzar hacia una gestión sostenible del residuo textil, AERESS considera imprescindible que los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAPs) entren en funcionamiento de manera efectiva y urgente. Estos sistemas deben asumir la financiación completa del proceso de recogida, tratamiento y trazabilidad de los residuos textiles, tal y como marca el principio de “quien contamina, paga”.
Además, la asociación reclama la puesta en marcha de un plan de contingencia que garantice la continuidad del sector durante el periodo de transición, hasta que los SCRAPs estén plenamente operativos. Sin este respaldo, muchas entidades sociales podrían verse abocadas al cierre, con el consiguiente impacto económico y social.
El papel clave de los ayuntamientos
Otro de los puntos críticos señalados por AERESS es el incumplimiento, por parte de muchos ayuntamientos, de la obligación de asumir el coste de la gestión de los residuos textiles, tal y como ocurre con otros residuos municipales. En la práctica, este coste sigue recayendo sobre entidades sociales que ya atraviesan graves dificultades financieras por causas ajenas a su control .
Como medida mínima, AERESS propone que se permita a estas entidades la incineración del material no reutilizable sin coste alguno, evitando así que sigan soportando una carga económica que no les corresponde.
Ecodiseño, consumo responsable y competencia desleal
Más allá de las medidas financieras, la asociación subraya la necesidad de impulsar políticas que fomenten el ecodiseño y limiten la comercialización de prendas sin posibilidad de reciclaje en España. Paralelamente, considera fundamental reforzar la concienciación ciudadana sobre el impacto social y ambiental de las decisiones de consumo, especialmente en el ámbito textil.
AERESS también alerta sobre la proliferación de falsas empresas de inserción que compiten de forma desleal en el sector, perjudicando gravemente a aquellas entidades que sí cumplen con su función social y ambiental. Frenar estas prácticas resulta clave para proteger un modelo que combina sostenibilidad ambiental y justicia social.
Un impacto social que no se puede perder
En España, el 64% de la recogida y gestión del textil postconsumo está en manos de entidades sin ánimo de lucro, muchas de ellas empresas de inserción que generan empleo para personas en situación de vulnerabilidad.
Según datos de RREUSE, cada empresa social crea entre 20 y 35 empleos de inserción por cada 1.000 toneladas de textil recogido, mientras que FAEDEI señala que el 69% de las personas trabajadoras de inserción accede al mercado laboral ordinario tras finalizar su itinerario.
Este modelo no solo tiene un fuerte impacto social, sino que también supone una ventaja económica para la administración pública. Por cada euro invertido en empresas de inserción mediante contratos públicos, se obtiene un retorno económico de 1,61 euros, además de un ahorro estimado de 4,07 euros en prestaciones y políticas sociales
Un llamamiento a la acción
AERESS advierte de que el colapso del sistema de reciclaje textil pondría en riesgo tanto el tejido económico como el social del sector. Por el contrario, con el apoyo adecuado, las entidades sociales no solo podrían mantener su valioso trabajo, sino ampliarlo y contribuir de forma decisiva a un modelo textil más justo, sostenible y alineado con los objetivos ambientales y sociales de la Unión Europea.
La asociación, que representa a 36 entidades especializadas en inserción sociolaboral y gestión de residuos con presencia en 13 comunidades autónomas, insiste en que todavía hay margen para actuar. Pero el tiempo apremia: sin decisiones políticas valientes y financiación suficiente, uno de los pilares del reciclaje textil en España podría derrumbarse.













