«Esta investigación no sólo hace más sostenible la industria de la piel sino que, además, valoriza un residuo de la industria de la extracción del aceite», explica la directora del A3 Leather Innovation Center, la investigadora Anna Bacardit, que añade que el aprovechamiento del bagazo «permite obtener piel ecológica de primera calidad, a la vez que revaloriza un residuo problemático de la industria de la extracción del aceite de oliva».
Del total de materia que se aporta para la producción oleícola, sólo el 20% supone el producto final exprimido y el 80% restante es el bagazo, es decir, los restos de cascarilla, huesos y otros residuos de la materia prima. Así, el proyecto – financiado en la convocatoria ERA-Net MANUNET 2019 de ACCIÓN (MNET 19 / ENER-3655) – propone nuevas estrategias en el marco de la economía circular, estableciendo sinergias entre las dos industrias.
El sector curtidos busca ser más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, una demanda creciente de las marcas de moda que hacen artículos de cuero, y «es por eso que el A3 Leather Innovation Center impulsa investigaciones en la línea del reciclaje, la reducción de los productos químicos o el ahorro de agua y energía».










